- Fiscalización conjunta de la Seremi de Salud, el municipio y Carabineros terminó con sumarios, prohibición de funcionamiento y el decomiso de 550 kilos de alimentos tras denuncias de vecinos.
Dos locales de venta de alimentos y un food truck de la comuna de Mejillones quedaron con prohibición de funcionamiento, luego de una fiscalización que detectó serias deficiencias sanitarias en sus procesos de elaboración, almacenamiento y condiciones generales de funcionamiento. El operativo fue encabezado por funcionarios de la Seremi de Salud de Antofagasta, con apoyo de la Dirección de Seguridad Pública de la Municipalidad de Mejillones y Carabineros de la Tenencia local, tras una serie de denuncias realizadas por la propia comunidad.
De acuerdo con los antecedentes entregados por la autoridad sanitaria, el procedimiento se desarrolló durante una jornada de controles focalizados en distintos recintos de expendio de alimentos de la comuna. La fiscalización se activó a partir de advertencias formuladas por vecinos, lo que motivó el desplazamiento de personal especializado de la Unidad de Alimentos de la Seremi hasta Mejillones, con el objetivo de verificar en terreno las condiciones en que estos locales estaban operando.
La seremi de Salud (s), Leonor Castillo, explicó que se concretaron tres fiscalizaciones, todas con resultados desfavorables para los recintos inspeccionados. Según indicó, el operativo concluyó con el inicio de los respectivos sumarios sanitarios y con la prohibición de funcionamiento de los establecimientos intervenidos. Junto con ello, se dispuso el decomiso y desnaturalización de 550 kilogramos de alimentos, los que posteriormente fueron retirados para su disposición final con apoyo de funcionarios municipales.
El primer recinto inspeccionado fue la fuente de soda “Churrasco Condorito”. En ese lugar, los fiscalizadores constataron una serie de incumplimientos que encendieron de inmediato las alertas sanitarias. Entre ellos, se detectó que carne y pollo eran mantenidos a temperatura ambiente y almacenados en baldes de pasta muro, una situación considerada de alto riesgo por las posibilidades de contaminación y descomposición de los productos. Además, se verificó que el local elaboraba alimentos para los cuales no se encontraba autorizado, específicamente papas fritas naturales, pese a que su resolución sanitaria solo permitía el expendio y no la elaboración. A ello se sumaron otras falencias, como la falta de áreas de producción adecuadas, altas temperaturas en cocina y la inexistencia de acceso a baño para los manipuladores de alimentos.
Posteriormente, la fiscalización se trasladó hasta el food truck “Asu Mare”, donde también se detectaron condiciones incompatibles con un funcionamiento sanitario seguro. Según detalló la autoridad, en este carro de comida se estaba realizando elaboración de productos no autorizados, entre ellos papas fritas naturales que se encontraban prefritas y mantenidas a temperatura ambiente. Además, el móvil no contaba con abastecimiento de agua potable ni con servicios higiénicos para sus manipuladores, mientras que el fogón presentaba una importante acumulación de grasa, lo que representa no solo un problema sanitario, sino también un riesgo adicional desde el punto de vista de la seguridad.
La tercera fiscalización se realizó en “Sushi Ortega Mejillones”, local donde se detectó el cuadro más complejo del operativo. En el lugar, los funcionarios comprobaron deficiencias estructurales, mala manipulación de alimentos, presencia abundante de moscas en áreas de elaboración y riesgo de contaminación cruzada. Junto a ello, se advirtió que algunos alimentos eran mantenidos a temperatura ambiente, se observaron extintores vencidos y un sistema de desagüe deficiente. Uno de los hallazgos más delicados fue la presencia de fecas de roedor bajo la escalera del local, elemento que, según los protocolos sanitarios, representa un serio riesgo para la inocuidad de los alimentos y la salud de los consumidores.
El procedimiento desarrollado en Mejillones deja en evidencia la importancia que tienen las denuncias ciudadanas para activar controles en recintos donde podrían existir riesgos sanitarios. También muestra la relevancia de la coordinación entre organismos públicos para responder frente a situaciones que afectan directamente la salud de la población, especialmente cuando se trata de alimentos preparados para consumo masivo.
Más allá de las sanciones inmediatas, el caso abre una alerta sobre las condiciones en que algunos establecimientos están operando en la comuna. El almacenamiento inadecuado de carnes, la falta de agua potable, la presencia de vectores y la elaboración de alimentos sin autorización son faltas que pueden derivar en enfermedades de transmisión alimentaria, intoxicaciones y otros problemas de salud pública.
Con el inicio de los sumarios sanitarios, ahora será la autoridad la que determine las responsabilidades correspondientes y las eventuales sanciones que deberán enfrentar los administradores de los locales inspeccionados. Mientras tanto, la prohibición de funcionamiento se mantendrá vigente hasta que los recintos acrediten haber subsanado todas las observaciones formuladas por la Seremi. El caso vuelve a poner el foco en la necesidad de reforzar los controles, pero también en la responsabilidad que tienen los dueños de estos negocios de cumplir con condiciones mínimas para resguardar la salud de sus clientes y de toda la comunidad.