Kast asume la Presidencia y abre una nueva etapa política con foco en seguridad, economía y reconstrucción

  • José Antonio Kast juró este miércoles como Presidente de Chile para el período 2026-2030, en una ceremonia de cambio de mando marcada por el giro político que vive el país tras la salida de Gabriel Boric y por un mensaje de endurecimiento frente a la delincuencia, luego del grave ataque que sufrió un carabinero en Puerto Varas.

A las 12:28 horas, en el Salón de Honor del Congreso Nacional en Valparaíso, José Antonio Kast recibió la piocha de O’Higgins por parte del ahora expresidente Gabriel Boric y la banda presidencial de manos de la nueva presidenta del Senado, Paulina Núñez, con lo que quedó oficialmente investido como nuevo jefe de Estado hasta el 11 de marzo de 2030. La ceremonia, que comenzó con un leve retraso y reunió a cerca de 1.150 asistentes, fue el noveno cambio de mando desde el retorno a la democracia y contó con la presencia de parlamentarios y delegaciones extranjeras, entre ellas el rey Felipe VI de España y el presidente argentino Javier Milei.

El arribo del exdiputado a La Moneda marca un cambio de signo político profundo tras los cuatro años de administración del Frente Amplio encabezada por Boric. Kast, quien antes de fundar el Partido Republicano militó en la UDI, llegó a la Presidencia con la promesa de encabezar un “gobierno de emergencia”, centrado en responder a la crisis de seguridad, las dificultades económicas y la reconstrucción de las zonas afectadas por los incendios forestales en el sur. En la antesala de su asunción, además, presentó de manera online su renuncia al Partido Republicano, colectividad que él mismo fundó el 10 de junio de 2019, y por la mañana posó junto a su gabinete en Cerro Castillo, en Viña del Mar, en la primera imagen oficial del equipo que lo acompañará al menos en la etapa inicial de su mandato.

La jornada, sin embargo, no estuvo marcada únicamente por el ritual republicano. Horas antes del cambio de mando, el ataque a balazos contra el sargento primero Javier Figueroa Manquemilla, de Carabineros, en Puerto Varas, tensionó el ambiente político y obligó al entonces presidente electo a pronunciarse públicamente. Según la información difundida durante el día, el funcionario recibió un disparo en la cabeza en medio de un procedimiento policial y quedó internado con muerte cerebral, mientras continuaban las diligencias para dar con el autor del ataque. Frente a ello, Kast afirmó que “a partir de hoy las cosas van a cambiar” y aseguró que quienes ataquen a Carabineros serán perseguidos, juzgados y encarcelados. En paralelo, el nuevo gobierno confirmó que la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, viajaría ese mismo miércoles a Puerto Varas junto al general director de Carabineros, en lo que se transformó en una de las primeras señales operativas de la nueva administración.

El inicio del gobierno de Kast abre así una etapa de alta expectativa política y también de fuerte escrutinio público. Su administración comienza con el respaldo de una coalición de derecha y centroderecha, pero también con la presión de traducir rápidamente en medidas concretas un discurso que durante la campaña puso el acento en el deterioro de la seguridad, el freno económico y la sensación de crisis en distintas zonas del país. El tono fijado desde su primera jornada, atravesado por la promesa de orden y respuesta firme frente al crimen, anticipa que una parte importante de la evaluación de su mandato dependerá de cómo enfrente esas urgencias en los próximos meses.

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