- La Fiscalía y la PDI desbarataron una operación que buscaba enviar la droga a Santiago mediante un método de ocultamiento inédito en la región.
En prisión preventiva quedaron los tres imputados detenidos tras una operación policial que permitió frustrar el envío de más de 540 kilos de marihuana desde Antofagasta hacia Santiago, droga que se encontraba oculta al interior de un cilindro de gas licuado adulterado. La medida cautelar fue decretada por el tribunal por considerar que la libertad de los formalizados constituye un peligro para la seguridad de la sociedad.
Los detenidos, dos ciudadanos chilenos y un ciudadano venezolano en situación migratoria irregular, fueron formalizados por la unidad SACFI de la Fiscalía Regional de Antofagasta por el delito de tráfico de drogas. Junto con decretar la prisión preventiva, el tribunal fijó un plazo de investigación de 120 días para el desarrollo de las diligencias pendientes.
De acuerdo con los antecedentes expuestos durante la audiencia, la investigación fue desarrollada por la Brigada Antinarcóticos y Contra el Crimen Organizado de la PDI, cuyos detectives lograron establecer el inminente traslado de una importante cantidad de droga desde la capital regional hacia la zona central del país. A partir de esa información, se activaron una serie de diligencias investigativas que permitieron identificar tanto a los presuntos involucrados como el mecanismo que sería utilizado para concretar el envío.
El procedimiento se concretó el sábado recién pasado, cuando personal policial allanó un predio del sector norte de Antofagasta. En el lugar se encontraba almacenado un cilindro de 4.000 litros de gas licuado, con colores y distintivos alusivos a una conocida empresa del rubro, aunque presentaba claras señales de adulteración y soldaduras que levantaron las sospechas de los investigadores.
Tras la apertura del depósito, los funcionarios descubrieron en su interior 500 paquetes de marihuana envueltos en papel transparente. El pesaje posterior confirmó que la carga alcanzaba los 540 kilos con 620 gramos, una cantidad que da cuenta de la magnitud de la operación frustrada y del nivel de sofisticación que están empleando las organizaciones criminales para intentar burlar los controles.
El caso generó especial atención por el método de ocultamiento utilizado, ya que, según expuso el Ministerio Público, no había sido detectado previamente en la zona. La utilización de un contenedor de gas intervenido para esconder la droga revela una estrategia logística elaborada, orientada a simular el transporte de una carga lícita y reducir las posibilidades de detección en eventuales controles.
Al respecto, el fiscal regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios, sostuvo que esta modalidad evidencia una transformación en las formas de operar de las bandas dedicadas al narcotráfico. A juicio del persecutor, el hallazgo demuestra que la presión investigativa y operativa que ejercen la Fiscalía y las policías en la región está forzando a estas estructuras criminales a modificar permanentemente sus mecanismos de envío para intentar mantener sus rutas de distribución.
El procedimiento vuelve a poner en el centro del debate el rol estratégico que cumple Antofagasta como zona de tránsito para el tráfico de drogas hacia otros puntos del país. La región no solo enfrenta el desafío del ingreso de sustancias ilícitas, sino también el uso de métodos cada vez más complejos para su acopio, ocultamiento y traslado, lo que obliga a reforzar la inteligencia policial y la coordinación entre las instituciones persecutoras.
La decisión de decretar prisión preventiva para los tres formalizados se enmarca precisamente en la gravedad de los hechos investigados, la cantidad de droga decomisada y el eventual impacto que su distribución habría tenido en otros territorios. La incautación evitó que una importante remesa de marihuana llegara a su destino final, desarticulando una operación que, de haber tenido éxito, habría significado un fuerte golpe en materia de seguridad pública.
Con este nuevo procedimiento, la Fiscalía Regional y la PDI suman otro golpe al narcotráfico en el norte del país, en un contexto en que las organizaciones criminales no solo buscan mantener activas sus redes de distribución, sino también innovar en sus mecanismos de ocultamiento. El caso abre ahora una etapa clave de investigación para establecer el origen de la droga, el destino final de la carga y la eventual participación de otros integrantes en esta estructura delictual.