Desempleo en Argentina sube a 7,5% y marca su peor cierre de año desde 2020

  • El mercado laboral argentino cerró 2025 con un fuerte deterioro, sumando más de 1,6 millones de personas desocupadas y rompiendo la tendencia de baja de los trimestres anteriores.

La desocupación en Argentina volvió a encender las alertas al trepar a 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, reflejando un deterioro del mercado laboral que se hizo especialmente visible en el cierre del año. La cifra significó un aumento de 1,1 puntos porcentuales en comparación con igual período de 2024 y una subida de 0,9 puntos respecto del trimestre inmediatamente anterior, cortando así una racha de dos trimestres consecutivos de descenso.

El dato no solo muestra un cambio de tendencia, sino que instala a fines de 2025 como el peor cierre de año en materia de empleo desde 2020, cuando la desocupación había escalado a 11% en medio del impacto más severo de la pandemia de Covid-19. Aunque todavía lejos de ese peak excepcional, la cifra actual confirma que la recuperación del mercado laboral perdió fuerza y que la economía argentina volvió a mostrar dificultades para absorber mano de obra en un contexto de desaceleración y ajuste.

En términos concretos, el 7,5% de desempleo se traduce en 1.688.000 personas desocupadas. Se trata de 231 mil personas más que hace un año y de cerca de 200 mil más en relación con el trimestre previo. La magnitud del salto revela que el problema dejó de ser una mera fluctuación estadística y pasó a reflejar una pérdida de dinamismo real en la creación de puestos de trabajo.

El alza del desempleo confirma que el mercado laboral argentino llegó al final de 2025 con señales de fragilidad. El freno en la generación de empleo comenzó a sentirse con mayor claridad durante el último tramo del año, afectando tanto las expectativas económicas como la capacidad de miles de hogares para sostener ingresos en medio de un escenario ya tensionado por la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre sobre la actividad productiva.

El aumento de la desocupación también representa una señal política y social de alto impacto. Cuando se rompe una tendencia a la baja y los números vuelven a empeorar en el último trimestre del año, lo que queda en evidencia es que la mejora no logró consolidarse y que parte importante del tejido económico sigue sin capacidad suficiente para recomponer el empleo formal o absorber a quienes buscan trabajo.

Más allá del porcentaje, el dato adquiere especial relevancia porque muestra que casi 1,7 millones de personas cerraron el año sin empleo. Detrás de esa cifra hay una presión creciente sobre los hogares, un mayor riesgo de precarización laboral y un escenario más complejo para sectores que dependen del consumo interno, justamente cuando el mercado necesita señales de estabilidad para recuperar ritmo.

El nuevo registro deja a la economía argentina frente a una advertencia clara: la desaceleración del empleo se transformó en un problema visible y cuantificable. El cierre de 2025 no solo rompió la mejora observada en los trimestres previos, sino que volvió a poner al trabajo en el centro de la preocupación económica, con un indicador que refleja con crudeza el costo social de un mercado laboral que volvió a perder tracción.

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