Comisión de Hacienda aprueba idea de legislar la “megarreforma” pese a reparos fiscales y dudas del PDG

  • El proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional avanzó en su primer trámite en la Comisión de Hacienda de la Cámara, con 8 votos a favor, 4 en contra y 1 abstención. Ahora se abre la discusión en particular, etapa en que cada artículo será revisado en detalle.

La Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó en general la idea de legislar el proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional, iniciativa conocida también como la “megarreforma”, dando un primer paso legislativo a una de las apuestas económicas más relevantes del Gobierno en el Congreso.

La votación terminó con 8 votos a favor, 4 en contra y 1 abstención, en una sesión marcada por las advertencias del Consejo Fiscal Autónomo, las dudas planteadas por el Partido de la Gente y un debate político que incluyó cuestionamientos cruzados entre oficialismo y oposición. La única abstención fue de la diputada Zandra Parisi, mientras que entre los votos en contra se registraron parlamentarios del PC, Frente Amplio, Democracia Cristiana e independientes, según reportaron medios nacionales.

El avance del proyecto se produce luego de una discusión intensa en torno al impacto fiscal de la propuesta. El Consejo Fiscal Autónomo advirtió previamente sobre riesgos para la sostenibilidad de las finanzas públicas, especialmente por la dependencia de ingresos asociados al crecimiento económico futuro y por eventuales menores niveles de recaudación.

Pese a ese escenario, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, valoró la aprobación en general y la calificó como una señal política relevante para continuar con la tramitación. A su juicio, el resultado refleja una base de respaldo que podría ampliarse durante la discusión específica de los artículos.

“Es un punto de partida, es una mayoría muy sólida, que esperamos que se vaya ampliando en el transcurso de la discusión de este proyecto, a medida que vamos viendo ya los artículos en detalle. Pero es un excelente punto de partida, es un gran mensaje para los chilenos y chilenas, un mensaje de esperanza, de que avancemos rápido con este proyecto y devolvamos pronto a Chile la esperanza en el progreso”, señaló el secretario de Estado.

Durante la sesión, uno de los puntos de mayor tensión fue el informe financiero de la iniciativa, luego de que algunos sectores plantearan dudas respecto de supuestos errores o inconsistencias en las estimaciones. Consultado sobre ese tema, Quiroz descartó mayores problemas y defendió el planteamiento del Ejecutivo.

“No hay mayores errores en el informe financiero en absoluto. Lo más importante es la coincidencia maciza entre el Consejo Fiscal Autónomo y nuestro planteamiento de que las medidas que están acá permiten crecimiento, que el crecimiento hay que considerarlo en los cálculos”, afirmó el ministro de Hacienda.

La postura del Gobierno contrasta con las aprensiones manifestadas por distintos sectores de oposición, que han cuestionado tanto el contenido como la velocidad de la tramitación. En paralelo, el PDG mantuvo una posición de incertidumbre, luego de expresar reparos al texto enviado por Hacienda y condicionar su respaldo a que se respeten acuerdos previos.

En ese contexto, la abstención de Zandra Parisi fue leída como una señal política relevante, considerando el peso que puede tener la bancada del Partido de la Gente en futuras votaciones. El debate en particular será clave para determinar si el Ejecutivo logra recomponer apoyos, ajustar indicaciones y evitar que las críticas fiscales se transformen en un obstáculo mayor para la aprobación del proyecto.

La denominada “megarreforma” entra ahora a una etapa más compleja: la revisión artículo por artículo. Allí, las medidas serán discutidas en detalle, con posibilidad de indicaciones, cambios, votaciones separadas y nuevas negociaciones entre el Gobierno y las bancadas parlamentarias.

Más allá del resultado favorable en la votación general, el camino legislativo todavía está abierto. La aprobación en la Comisión de Hacienda representa un triunfo inicial para el Ejecutivo, pero no despeja por completo las dudas sobre el financiamiento, el impacto fiscal ni la viabilidad política de cada una de las medidas contenidas en la Ley de Reconstrucción Nacional.

El Gobierno busca instalar la iniciativa como una herramienta para reactivar la economía y recuperar la confianza en el progreso, mientras sus críticos advierten que el Congreso deberá revisar con especial cuidado sus efectos sobre las finanzas públicas. La discusión que comienza ahora será, por tanto, el verdadero test político y técnico de una reforma que ya se convirtió en uno de los principales debates económicos del país.

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