- La esperada continuación de “La Pasión de Cristo” llegará a los cines en dos entregas, programadas para el Viernes Santo y el Día de la Ascensión de 2027, con un nuevo elenco encabezado por el actor finlandés Jaakko Ohtonen en el papel de Jesús.
La esperada secuela de La Pasión de Cristo, dirigida por Mel Gibson, terminó oficialmente su rodaje y ya se encamina hacia uno de los estrenos cinematográficos religiosos más comentados de los últimos años. La producción, titulada La Resurrección de Cristo, será estrenada en dos partes durante 2027, marcando el regreso del cineasta al universo bíblico que en 2004 generó una de las películas más impactantes, exitosas y debatidas del cine contemporáneo.
De acuerdo con los antecedentes difundidos por medios especializados, la primera parte de la película llegará a los cines el Viernes Santo, 26 de marzo de 2027, mientras que la segunda entrega será estrenada el 6 de mayo del mismo año, fecha correspondiente al Día de la Ascensión. La decisión de dividir la historia en dos películas responde a la amplitud narrativa y teológica del proyecto, que buscará abordar no solo la resurrección de Jesús, sino también una visión más extensa sobre la salvación, el mundo espiritual y los acontecimientos posteriores a la crucifixión.
El rodaje se desarrolló principalmente en Italia, con locaciones vinculadas a los estudios Cinecittà de Roma y zonas del sur del país, en una producción de gran escala que fue filmada de manera simultánea para ambas entregas. Reportes recientes indican que la filmación finalizó a fines de abril de 2026, tras varios meses de trabajo, consolidando uno de los proyectos más ambiciosos en la carrera como director de Gibson.
Una de las principales novedades de la secuela será su elenco renovado. El actor finlandés Jaakko Ohtonen asumirá el papel de Jesús, reemplazando a Jim Caviezel, quien interpretó al personaje en la película original. También forman parte del reparto Mariela Garriga como María Magdalena, Kasia Smutniak como María, madre de Jesús, Pier Luigi Pasino como el apóstol Pedro, Riccardo Scamarcio como Poncio Pilato y Rupert Everett en un rol de relevancia dentro de la historia.
El cambio de elenco responde, según reportes de la industria, a decisiones de producción relacionadas con la continuidad temporal de la historia y los altos costos que habría implicado el uso de tecnología de rejuvenecimiento digital para los actores originales. De esta manera, Gibson optó por una nueva generación de intérpretes para dar forma a una narración que, según ha anticipado, será más compleja, simbólica y espiritual que la primera entrega.
El propio director ha descrito el guion como un desafío mayor, debido a la profundidad teológica que pretende abordar. En distintas declaraciones, Gibson ha señalado que la película no se limitará a reconstruir los hechos posteriores a la crucifixión, sino que también incluirá elementos vinculados a la caída de los ángeles, el descenso de Cristo al infierno y la confrontación entre fuerzas espirituales, lo que anticipa una puesta en escena de gran carga visual y religiosa.
La magnitud económica del proyecto también ha llamado la atención. Medios especializados han informado que se trataría de una de las producciones más costosas dirigidas por Gibson, con presupuestos ampliamente superiores al de La Pasión de Cristo, cinta que en 2004 fue realizada con cerca de 30 millones de dólares y terminó convertida en un fenómeno mundial de taquilla. La nueva apuesta buscará retomar ese impacto, pero con una escala cinematográfica mayor y una distribución pensada para un estreno global.
La Pasión de Cristo marcó un antes y un después en el cine religioso moderno. La película, hablada principalmente en arameo, latín y hebreo, provocó intensos debates por la crudeza de sus imágenes, pero también logró una fuerte conexión con audiencias cristianas de todo el mundo. Su éxito comercial superó los 600 millones de dólares a nivel global y le permitió transformarse en una de las cintas independientes más exitosas de la historia reciente del cine.
A más de dos décadas de aquel estreno, La Resurrección de Cristo llega precedida por altas expectativas, tanto desde el mundo cinematográfico como desde comunidades religiosas que ven en esta producción una continuación largamente esperada. La elección de fechas simbólicas para su estreno refuerza esa dimensión espiritual: primero el Viernes Santo, asociado a la muerte de Jesús, y luego el Día de la Ascensión, cuarenta días después, en una estrategia que une calendario litúrgico, narrativa bíblica y alto impacto comercial.
Con el rodaje ya concluido, la película entra ahora en una etapa clave de posproducción, donde se definirán sus efectos visuales, montaje final y tratamiento sonoro. Para Gibson, se trata de una obra que carga con una presión especial: continuar una película que no solo fue un éxito de taquilla, sino también un fenómeno cultural y religioso. En 2027, el director volverá a poner en pantalla una historia que, por su alcance espiritual y cinematográfico, promete instalarse nuevamente en el centro del debate mundial.