- Mandatario chileno participó en la investidura de Rodrigo Paz en La Paz, primera presencia de un Jefe de Estado de Chile en un cambio de mando boliviano en 19 años. Boric destacó la necesidad de profundizar la agenda común en control fronterizo, seguridad y cooperación económica, en el marco de una hoja de ruta que ha reactivado comités y mecanismos bilaterales desde 2022.
El Presidente Gabriel Boric participó este sábado en la ceremonia de transmisión de mando del nuevo mandatario de Bolivia, Rodrigo Paz, realizada en la Asamblea Legislativa Plurinacional en La Paz, en un gesto político que busca consolidar una nueva etapa en la relación bilateral entre ambos países. La presencia del Jefe de Estado chileno marca un hito diplomático: es la primera vez en 19 años que un Presidente de Chile asiste a una investidura presidencial en Bolivia.
El Mandatario estuvo acompañado por la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Gloria de la Fuente, y el cónsul general de Chile en Bolivia, embajador Fernando Velasco, integrando la delegación oficial que representó al país en la ceremonia. Tras el acto en el hemiciclo, Boric sostuvo un saludo protocolar con el Presidente Rodrigo Paz, ocasión en la que ambos abordaron la importancia de retomar y profundizar la agenda común en temas de interés mutuo.
“Espero que las relaciones entre nuestros países se sigan fortaleciendo y avancemos en materias tan importantes como el control fronterizo y el Consejo Empresarial Binacional Chile-Bolivia”, señaló el Jefe de Estado chileno a través de su cuenta en X, subrayando que la cooperación en seguridad y desarrollo económico es clave en un contexto regional marcado por la lucha contra el crimen organizado transnacional.
Durante los últimos años, Chile y Bolivia han dado pasos concretos para recomponer canales de diálogo y coordinación, pese a las diferencias históricas que han marcado la relación. En 2022 ambos países elaboraron una Hoja de Ruta Consular que permitió ordenar la agenda de trabajo y priorizar temas como la atención a sus comunidades residentes, la facilitación de trámites y la coordinación en materia migratoria. A ello se sumaron, entre 2023 y 2024, acuerdos específicos en seguridad, con foco en el combate al narcotráfico, el tráfico de personas, el contrabando y otros delitos que operan en la frontera compartida.
Ese impulso se ha traducido en la reactivación de distintos espacios bilaterales que estaban inactivos o con bajo nivel de funcionamiento. Entre ellos, el Comité de Frontera e Integración —instancia que reúne a autoridades regionales, policiales y de servicios públicos para abordar problemas concretos en pasos fronterizos—, la Mesa de Recursos Hídricos Transfronterizos, destinada a gestionar de manera conjunta cuencas y acuíferos compartidos, la Comisión Administradora del Acuerdo de Complementación Económica N°22 (ACE 22), que regula el intercambio comercial, y la Comisión Mixta de Drogas y Delitos Conexos, orientada a coordinar estrategias contra el crimen organizado.
En este escenario, la participación de Boric en la asunción de Rodrigo Paz es leída como una señal política de continuidad y, al mismo tiempo, de apertura a nuevos acuerdos. La mención expresa al Consejo Empresarial Binacional Chile-Bolivia apunta justamente a reforzar el rol del sector privado en la integración económica y logística entre ambos países, especialmente en sectores como transporte, comercio, energía y servicios asociados a corredores bioceánicos y puertos.
Desde La Paz, fuentes de la Cancillería chilena destacaron que, más allá del carácter protocolar del acto, el viaje del Mandatario responde a una estrategia de relacionamiento vecinal que busca descomprimir tensiones y apostar por una agenda pragmática en materias en que hay intereses convergentes. En esa línea, se espera que durante los próximos meses continúen las reuniones técnicas en comités y mesas de trabajo, con el objetivo de traducir el clima político en resultados concretos para las comunidades que viven en la zona de frontera.
La dimensión histórica del gesto también fue subrayada. La última vez que un Presidente de Chile asistió a una ceremonia de cambio de mando en Bolivia fue en 2006, cuando Ricardo Lagos participó en la investidura de Evo Morales. Diecinueve años después, la presencia de Boric en la Asamblea Legislativa Plurinacional reabre, al menos simbólicamente, una senda de acercamientos de alto nivel que había estado interrumpida.
Junto al Mandatario chileno, también asistieron a la asunción de Rodrigo Paz los presidentes de Uruguay, Yamandú Orsi; Paraguay, Santiago Peña; Argentina, Javier Milei; y Ecuador, Daniel Noboa, entre otras autoridades regionales, lo que reforzó el carácter de encuentro político sudamericano en torno al nuevo gobierno boliviano. Para Chile, este contexto ofrece una plataforma adicional para conversar con otros socios de la región sobre desafíos comunes, como la seguridad fronteriza, la integración energética y el fortalecimiento de los mecanismos de cooperación regional.
Tras la ceremonia y el saludo protocolar, en el entorno del Presidente Boric recalcaron que la línea de trabajo seguirá siendo la misma: avanzar en una relación “sin ingenuidad, pero con voluntad política” de abordar los temas sensibles por la vía del diálogo institucional y la diplomacia, sin renunciar a las posiciones históricas de Chile, pero privilegiando los espacios donde es posible generar confianzas y resultados compartidos.
De este modo, la presencia del Mandatario en La Paz se inscribe en una estrategia de política exterior que busca consolidar a Chile como un actor dispuesto a reconstruir vínculos con sus vecinos, poner el foco en la cooperación contra el crimen organizado y abrir oportunidades para que el comercio, la infraestructura y los intercambios entre personas puedan desarrollarse en un marco de mayor estabilidad y entendimiento recíproco.