- Esta patología tiene una mayor prevalencia en mujeres.
El Síndrome de Intestino Irritable (SII) o colon irritable, es un trastorno que afecta a todo el tracto gastrointestinal, caracterizado por dolor abdominal y asociado a estreñimiento o diarrea. En el marco del Día Mundial del Síndrome de Intestino Irritable, conmemorado cada 9 de abril por la Fundación Roma, es importante crear conciencia sobre esta condición.
Es por esto que el Dr. Christian von Mühlenbrock, gastroenterólogo del Centro de Enfermedades Digestivas de Clínica Universidad de los Andes, explica sus síntomas, factores de riesgo y tratamientos.
El SII se caracteriza por dolor abdominal asociado a algún cambio en el tránsito intestinal, como:
- Dolor abdominal recurrente.
- Diarrea, estreñimiento o una combinación de ambos.
- Cambios en la frecuencia y consistencia de las deposiciones.
- Sensación de evacuación incompleta.
- Hinchazón abdominal.
“Estos síntomas pueden afectar significativamente la vida diaria de los pacientes, privándolos de un desempeño correcto en actividades cotidianas y laborales. Es esencial que las personas que experimentan síntomas consulten a un profesional para tener un diagnóstico preciso y descartar otras condiciones”, añade el gastroenterólogo.
El SII es una condición crónica multifactorial. Se presenta principalmente en ambos sexos comenzando habitualmente antes de los 30 años. Puede aparecer posterior a una infección gastrointestinal, así como por cambios en la dieta, predisposición genética o estrés ambiental.
A pesar de ser una condición crónica, existen diversas estrategias para manejar y aliviar sus síntomas:
- Modificaciones en la dieta: aumentar la ingesta de fibra en casos de estreñimiento y reducir el consumo de alimentos que produzcan gases.
- Fármacos para el dolor y modificación del tránsito intestinal.
- Probióticos para manejo de la microbiota.
- Control del estrés: dado el vínculo entre el SII y la salud mental, técnicas de manejo del estrés como la terapia cognitivo-conductual pueden ser beneficiosas.
- Ejercicio regular: la actividad física mejora la motilidad intestinal y puede reducir síntomas.