Antofagasta consolida liderazgo nacional en empleo formal y dinamismo laboral

  • Región registra una de las tasas de desocupación más bajas del país, aumenta la participación laboral y alcanza el menor nivel de informalidad a nivel nacional, impulsada por la minería, la enseñanza y el empleo profesional calificado.

El mercado laboral de la región de Antofagasta sigue marcando la pauta a nivel nacional. Según el más reciente Termómetro Laboral Regional, correspondiente al trimestre julio–septiembre de 2025, la zona se mantiene entre las tres regiones con mayor tasa de ocupación del país y consolida su liderazgo en empleo formal, con indicadores que la sitúan como una de las economías regionales más dinámicas y ordenadas del territorio.

De acuerdo con el informe elaborado por el Observatorio Laboral de Antofagasta, la tasa de ocupación regional alcanzó el 61,5%, mientras que la participación laboral llegó al 66,7%, ubicando a la región en el tercer lugar a nivel país. En paralelo, la tasa de desocupación se situó en 7,9%, una de las más bajas del territorio nacional, y la informalidad laboral llegó a apenas 17,9%, el registro más bajo entre todas las regiones.

La seremi del Trabajo y Previsión Social, Camila Cortés Ruiz, destacó que estos resultados confirman una tendencia positiva que se viene observando en los últimos trimestres. “Nuevamente nuestra región mantiene una tendencia positiva en materia de empleabilidad, explicada principalmente por el buen desempeño económico del sector minero. Las cifras son muy alentadoras y nos desafían como Gobierno a seguir acercando a nuestros habitantes las ofertas de empleo que se siguen generando en la región a través del trabajo intersectorial”, sostuvo.

Cifras que confirman el liderazgo regional

El Termómetro Laboral Regional revela que el número de personas ocupadas en Antofagasta anotó un crecimiento interanual de 4,5%, sustentado, principalmente, en el aumento de los asalariados privados formales, que crecieron 7,1% en doce meses. Este avance se enmarca en un contexto económico regional favorable, con un incremento del 3,3% en el PIB minero y de 1,7% en el IMACEC no minero, en comparación con el año anterior.

Para Manuel Pérez, director del Observatorio Laboral de la Región de Antofagasta y académico de la Universidad Católica del Norte, estas cifras muestran un mercado laboral capaz de absorber no sólo la oferta local, sino también la que llega desde otras regiones. “El mercado laboral regional continúa mostrando un buen desempeño en términos de creación de empleo y disminución del desempleo, en un contexto en el que la oferta laboral, tanto residente como conmutante, sigue en aumento. Esto evidencia que el mercado de trabajo regional no solo es capaz de absorber la oferta existente, sino también la que se ha incorporado durante el último año”, explicó.

El especialista subrayó además que la calidad del empleo ha dado un salto relevante. “Al combinar esta dinámica con el avance en la formalización del empleo y la reducción de la informalidad, se confirma que la calidad del empleo durante este periodo también ha mejorado”, añadió Pérez.

Menor informalidad del país y más empleo de calidad

Uno de los datos más relevantes del informe es la baja informalidad laboral de la región: 17,9%, el nivel más bajo registrado a nivel nacional. Esta cifra da cuenta de una estructura productiva donde predominan los contratos formales, la protección social y una mayor estabilidad para trabajadores y trabajadoras.

Para la seremi del Trabajo, este resultado no es casual. “La reducción de la informalidad y el fortalecimiento del empleo con contrato son parte de los objetivos centrales que nos hemos trazado como Gobierno, porque la formalización se traduce en mejores pensiones, acceso a seguridad social y mayor protección frente a contingencias. Antofagasta, gracias a su base productiva y al esfuerzo público–privado, se ha convertido en un ejemplo de cómo avanzar hacia un mercado laboral más justo y seguro”, señaló Camila Cortés Ruiz.

El informe también consigna que la masa total de horas trabajadas semanalmente llegó a 11,1 millones, con un incremento de 0,7 millones respecto al mismo periodo del año anterior, lo que evidencia un mayor nivel de actividad laboral. Esto, pese a una leve reducción en la jornada promedio, que se posicionó en 42,5 horas semanales, en línea con la gradual adecuación a la nueva normativa de reducción de jornada.

Sectores que lideran la creación de empleo

Si bien la minería continúa siendo el principal motor económico y laboral de la región, el Termómetro Laboral demuestra que otros sectores también han jugado un rol significativo en la creación de puestos de trabajo. Particularmente, el sector “Enseñanza” lideró la creación de empleo con un incremento de 24,9% en el número de trabajadores ocupados, lo que equivale a casi 6 mil nuevos puestos laborales.

Este dinamismo en el ámbito educativo refleja tanto la expansión de la oferta formativa –desde educación parvularia hasta educación superior– como la mayor demanda de servicios educativos por parte de la población, en un contexto de recuperación y consolidación tras la pandemia.

En cuanto a los grupos ocupacionales, “Profesionales, científicos e intelectuales” presentaron un alza de 19,9%, convirtiéndose en el segmento con mayor incidencia positiva en el empleo regional, con un aporte de +3,0 puntos porcentuales a la variación total de ocupados. Esto se alinea con el perfil productivo de la región, altamente intensivo en conocimiento, ingeniería y servicios especializados asociados a la minería, la energía y otros rubros estratégicos.

Empleo de alta cualificación y vínculo con el crecimiento económico

El documento del Observatorio Laboral evidencia una tendencia al alza en el empleo de alta cualificación, estrechamente vinculada al desempeño económico regional. De hecho, se estima una correlación de 0,7 entre el crecimiento del IMACEC y el aumento del empleo profesional, lo que confirma que cuando la actividad económica se expande, especialmente en sectores de alto valor agregado, la demanda por profesionales y técnicos se incrementa de manera significativa.

“Los elevados precios del cobre y las diversas inversiones en curso y proyectadas para la región probablemente sostendrán esta tendencia en el mediano plazo”, apuntó Manuel Pérez. En su análisis, el desafío principal no es sólo aprovechar este ciclo expansivo, sino corregir las brechas que aún persisten en materia de formación y calificación de la fuerza de trabajo.

“En este escenario, el principal desafío consiste en adecuar la oferta laboral, tanto en cantidad como en calidad, jugando para ello un rol fundamental la formación, para evitar que el impulso en la demanda de empleo no se corresponda con la oferta necesaria. Necesitamos más personas con competencias técnicas y profesionales acordes a los requerimientos de la industria y los servicios avanzados”, advirtió.

Recuperación del empleo femenino y aumento de la participación

El Termómetro Laboral también arroja avances importantes en materia de participación por género. Tanto hombres como mujeres mostraron mejoras en sus tasas de participación laboral respecto del año anterior.

En el caso de las mujeres, la participación alcanzó el 55,8%, lo que representa un aumento de 1,5 puntos porcentuales en doce meses. En los hombres, en tanto, la participación llegó al 77,7%, con un incremento de 2,0 puntos porcentuales. Estas cifras revelan una recuperación sostenida del empleo femenino, especialmente relevante tras el retroceso registrado en los años de pandemia, cuando muchas mujeres salieron del mercado laboral por razones de cuidado y contingencias sanitarias.

Para la seremi del Trabajo, esta evolución es clave para la equidad de género en el mundo del trabajo. “La mayor participación de las mujeres en la fuerza laboral es una señal muy positiva. Para que este avance se consolide, debemos seguir promoviendo políticas de conciliación trabajo–familia, ampliar la cobertura de cuidados y fortalecer programas como el SENCE y las ferias laborales, con foco en la empleabilidad femenina, juvenil y de grupos prioritarios”, indicó Camila Cortés Ruiz.

Desafíos y proyecciones: capital humano para sostener el crecimiento

Si bien los indicadores actuales posicionan a Antofagasta como una de las regiones con mayor dinamismo laboral, baja desocupación e informalidad acotada, las autoridades y especialistas coinciden en que el principal reto es sostener este ritmo en el tiempo, evitando cuellos de botella asociados a la falta de capital humano calificado.

En este contexto, el trabajo coordinado entre el sector público, las empresas, los gremios y las instituciones de educación superior y técnico–profesional aparece como una condición indispensable. La articulación de programas de formación pertinentes, la reconversión laboral ante cambios tecnológicos y la generación de espacios de diálogo sobre las necesidades del mercado serán claves para que las oportunidades que se abren en la región se traduzcan en empleos de calidad para sus habitantes.

“El desafío es que Antofagasta no sólo sea una región de buenas cifras, sino también un territorio donde las personas puedan proyectar trayectorias laborales dignas, estables y con proyección. Tenemos condiciones económicas muy favorables, pero debemos acompañarlas con formación, capacitación y políticas laborales modernas”, concluyó Manuel Pérez.

Con los resultados del trimestre julio–septiembre de 2025, Antofagasta reafirma su condición de polo económico y laboral del país, impulsada por la minería, los servicios educativos y el empleo profesional calificado, y se proyecta como una región que, bien gestionada, puede seguir liderando en empleo formal, productividad y calidad de vida para sus trabajadores y trabajadoras.

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