- Estacionamientos convertidos en basurales, malos olores y enormes hoyos en la calzada son parte del crítico estado de esta ruta costera. Vecinos denuncian falta de mantención y exigen al Ministerio de Obras Públicas una solución inmediata.
Una ola de indignación ha generado en redes sociales la reciente publicación de un medio de comunicación regional que expuso el alarmante estado de abandono en que se encuentra la Ruta B-710, que conecta Paposo con Antofagasta. La denuncia —ampliamente viralizada— da cuenta de estacionamientos convertidos en vertederos improvisados, pestilencia en varios tramos del camino y una calzada repleta de baches que representan un grave peligro para los conductores.
Las imágenes difundidas por la prensa local muestran sectores llenos de basura acumulada, sin ninguna señal de intervención o limpieza por parte del Ministerio de Obras Públicas (MOP), organismo encargado de la mantención de esta ruta costera que es clave para la conectividad entre localidades del sur de la región de Antofagasta.
“Es una vergüenza. No se puede ni parar a descansar porque los estacionamientos están completamente contaminados y con un olor insoportable. Es como si nos hubieran olvidado”, declaró un conductor que transita regularmente por la vía.
Además de la suciedad, los usuarios de la ruta denunciaron la presencia de decenas de hoyos de gran tamaño, muchos de ellos sin señalizar, lo que dificulta el tránsito fluido y aumenta el riesgo de accidentes graves, especialmente en horarios nocturnos o con condiciones climáticas adversas.

Frente a esta situación, la comunidad ha levantado la voz y exige una rápida intervención por parte de las autoridades, especialmente del MOP, al que acusan de abandono y negligencia en la conservación de esta ruta que, además de su importancia logística, es frecuentemente utilizada por pescadores, trabajadores y turistas que se desplazan por la costa de la región.
Desde los municipios cercanos también se han hecho eco de las denuncias ciudadanas, indicando que se trata de un problema que se arrastra desde hace años, sin que se concrete un plan de limpieza, reparación o mantención regular de la ruta. “Esta no es solo una demanda por infraestructura, es una exigencia por seguridad vial y dignidad para las comunidades costeras”, afirmó una autoridad local.
Hasta el momento, el Ministerio de Obras Públicas no ha emitido un pronunciamiento oficial respecto a la denuncia, lo que ha incrementado la molestia de los vecinos, quienes advierten que si no hay una pronta respuesta, no descartan realizar movilizaciones para visibilizar aún más esta problemática.
La Ruta B-710, pese a su rol estratégico en la conectividad regional, parece haber caído en el olvido de las autoridades. Hoy, sus usuarios claman por una solución que permita recuperar no solo el estado del camino, sino también la confianza en las instituciones encargadas de su cuidado.