- Acumulación de basura, escombros y desperdicios en sectores del borde cerro, Miramar, Los Leones, Circunvalación y el centro mantiene a la comunidad en alerta por malos olores, plagas y riesgo sanitario, mientras vecinos exigen respuestas al municipio y piden la intervención de la Seremi de Salud.
La situación llegó a un punto crítico en Antofagasta. Diversos barrios de la comuna, especialmente los sectores del borde cerro, Avenida Los Leones, Población Miramar, Avenida Circunvalación y el centro de la ciudad, enfrentan una verdadera explosión de microbasurales que tiene a sus habitantes indignados, cansados y temerosos por los riesgos sanitarios que se están generando día a día.
Montículos de basura, escombros, restos domiciliarios y desperdicios de todo tipo se han acumulado por semanas sin retiro regular, transformando esquinas, sitios eriazos y bandejones en vertederos improvisados. Los vecinos describen un escenario que se repite en varios puntos de la ciudad: malos olores permanentes, presencia de roedores, moscas, perros hurgando bolsas rotas y un paisaje urbano marcado por la suciedad y el abandono.
“Esto ya es peligroso: afecta la salud, afecta la vida diaria y el municipio no hace nada”, señalaron residentes del sector Miramar, quienes aseguran que han realizado múltiples reclamos sin obtener una respuesta concreta ni un plan sostenido de limpieza. Según relatan, “los puntos críticos crecen más rápido de lo que se limpian”, ya que mientras en algunos sectores se retiran los desechos, en pocos días vuelven a aparecer nuevos montículos de basura.
En el borde cerro, vecinos denuncian que zonas antiguamente utilizadas como pasos peatonales o miradores hoy están copadas por residuos. En Avenida Los Leones y Circunvalación, en tanto, se han formado extensas franjas de desechos a lo largo de bandejones y áreas de tránsito, afectando la circulación y generando focos de insalubridad en inmediaciones de viviendas y locales comerciales.
Frente a este escenario, distintas juntas de vecinos y organizaciones territoriales comenzaron gestiones para solicitar formalmente a la Seremi de Salud que evalúe declarar emergencia sanitaria en la comuna de Antofagasta. El objetivo es que, a partir de esa medida, se pueda activar un plan extraordinario de limpieza, con mayores recursos y apoyo de servicios externos, además de reforzar la fiscalización tanto al municipio como a empresas y particulares que botan residuos en lugares no habilitados.
Las dirigencias vecinales sostienen que ya no se trata solo de un problema de imagen urbana o de “desorden”, sino de una amenaza directa a la salud de la población. “No podemos seguir viviendo entre basura. Aquí hay niños, adultos mayores, personas con enfermedades respiratorias. No es justo ni digno”, señaló una dirigente del sector de Avenida Circunvalación, quien aseguró que los reclamos no han sido atendidos con la urgencia que la situación demanda.
La crisis se agudiza con la llegada del verano, cuando las altas temperaturas intensifican los malos olores y crean condiciones propicias para la proliferación de vectores como moscas y roedores, aumentando el riesgo de enfermedades gastrointestinales, infecciones y otros problemas de salud pública. A ello se suma el impacto en la calidad de vida diaria: vecinos que evitan abrir ventanas, niños que juegan menos en plazas y calles y comerciantes que ven afectada la llegada de clientes por la suciedad del entorno.
Si bien los residentes reconocen que también existe responsabilidad de algunas personas que arrojan basura de manera indiscriminada, apuntan directamente al municipio por la falta de un plan sistemático, visible y sostenido en el tiempo. Reclaman campañas de educación, más fiscalización, sanciones efectivas a quienes ensucian y, sobre todo, una recolección oportuna y permanente que impida que los microbasurales se consoliden.
En ese contexto, las organizaciones vecinales anuncian que seguirán articulándose para exigir acciones inmediatas, tanto al municipio como a las autoridades de salud y medio ambiente, mientras la ciudad sigue intentando convivir con microbasurales que se multiplican y que, según los propios vecinos, “se han convertido en el símbolo más evidente del abandono y la falta de gestión en Antofagasta”.