- Los Bunkers y Los Tres encendieron la primera noche, que también tuvo humor con Coronel Valverde y un broche romántico junto a Luciano Pereyra.
La primera jornada del Festival de Antofagasta se vivió como una noche cargada de emociones, recuerdos y grandes momentos sobre el escenario. En el marco del aniversario 147 de la comuna, el espectáculo abrió con la música de la Nueva Ola, dando paso a un recorrido nostálgico que conectó con distintas generaciones y preparó el ambiente para una jornada de alta convocatoria y marcada por la participación del público.
Con el avance de la noche, la energía creció con las presentaciones de Los Bunkers y Los Tres, dos nombres fundamentales del rock chileno que hicieron vibrar a los asistentes con su trayectoria y potencia en vivo. Sus repertorios, coreados de principio a fin, consolidaron uno de los pasajes más intensos del festival, transformando la primera jornada en un punto de encuentro para la memoria musical y el presente cultural de Antofagasta.
El cierre mantuvo el pulso alto con el humor de Coronel Valverde, quien desató risas y complicidad desde el escenario, aportando el contraste necesario para un programa pensado en clave familiar y transversal. Luego, el romanticismo de Luciano Pereyra se encargó de coronar la jornada con un final emotivo, sellando una noche que dejó al público con una sensación de celebración plena en el corazón del borde costero.
Al término del evento, el alcalde de Antofagasta, Sacha Razmilic, destacó el espíritu de unidad que busca imprimir a esta conmemoración, subrayando que la celebración no solo apunta al espectáculo, sino también a proyectar un sentido de futuro compartido para la ciudad. “En estos 147 años quiero que Antofagasta progrese, que Antofagasta crezca, que Antofagasta se desarrolle, pero entre todos y tirando juntos el carro. Podemos hacer las cosas bien, llevamos mucho tiempo desaprovechando nuestras oportunidades, pero cuando trabajamos juntos, con una dirección, podemos hacer cosas increíbles”, afirmó.
La primera noche del Festival de Antofagasta dejó así una postal de entusiasmo y alta conexión con el público, en una jornada que combinó identidad musical, humor y emoción, marcando el inicio de una programación que busca consolidarse como uno de los hitos culturales del verano en el norte del país. Con el aniversario 147 como telón de fondo, el festival abrió su calendario con una señal clara: Antofagasta celebra su historia mirando hacia adelante, con un llamado a la participación y al trabajo conjunto como horizonte.