- Más de 1.500 internos fueron intervenidos durante un nuevo operativo nacional de Gendarmería. En la Región de Antofagasta se incautaron 59 armas blancas, 23 teléfonos celulares, sustancias ilícitas y elementos tecnológicos, con la participación de 200 funcionarios desplegados en cinco recintos penitenciarios.
Un amplio y coordinado operativo de registro y allanamiento se realizó en recintos penitenciarios de la Región de Antofagasta, en el marco del noveno operativo nacional masivo de Gendarmería de Chile. La acción, que abarcó a un total de 1.580 personas privadas de libertad, tuvo como objetivo principal detectar e incautar elementos prohibidos que puedan alterar el régimen interno de las cárceles y comprometer la seguridad.
Los penales intervenidos fueron los de Calama, Tocopilla, Taltal, el Complejo Penitenciario de Antofagasta y el Centro Penitenciario Femenino de la capital regional. En todos ellos se llevó a cabo un trabajo minucioso que permitió la incautación de 59 armas blancas de fabricación artesanal, 23 teléfonos celulares, 21 envoltorios con sustancias ilícitas, tres cargadores de celular, tres chips y aproximadamente 15 litros de líquidos fermentados, comúnmente denominados “chicha”.
El procedimiento fue ejecutado por 200 funcionarios y funcionarias especializados de Gendarmería, quienes se desplegaron en distintos módulos y pabellones de los recintos penitenciarios, cumpliendo estrictas normas de seguridad y con el respaldo de equipos de intervención táctica.
La intervención forma parte de una estrategia nacional de fiscalización periódica, cuyo fin es prevenir hechos delictuales desde el interior de los penales y garantizar un entorno seguro tanto para los internos como para el personal penitenciario. Estas acciones buscan además disminuir los riesgos asociados a la presencia de armas, drogas y elementos de comunicación no autorizados.
Desde Gendarmería Regional, se destacó la efectividad del procedimiento y su aporte al fortalecimiento del régimen disciplinario. Las armas blancas incautadas reflejan la constante preocupación por la seguridad interna, especialmente en contextos donde el hacinamiento y la tensión pueden dar pie a episodios de violencia.
Este operativo también permitió detectar elementos tecnológicos utilizados para mantener comunicaciones ilegales, lo que podría estar relacionado con coordinación de delitos desde el interior de los recintos, un fenómeno que ha sido foco de atención en el sistema penitenciario nacional.
La institución adelantó que los elementos incautados serán derivados a las instancias correspondientes para su análisis y eventual uso en procedimientos disciplinarios y judiciales. En tanto, se mantendrán los controles preventivos y el refuerzo de protocolos de seguridad para evitar el reingreso de este tipo de objetos.
Este tipo de operativos responde a un trabajo sostenido de planificación por parte de Gendarmería y a una política institucional de tolerancia cero frente a conductas que atenten contra la seguridad penitenciaria, así como al compromiso con una gestión carcelaria más rigurosa y profesional.
En lo inmediato, se prevé que continúen las fiscalizaciones en otros puntos del país, consolidando una presencia activa del Estado dentro del sistema penal, y reafirmando el rol de Gendarmería como garante del orden, la seguridad y los derechos fundamentales dentro de los recintos penitenciarios.