- Investigación especializada permitió detener a 11 integrantes de una organización criminal que pretendía sustraer más de $40 mil millones desde la empresa Loomis. El grupo había construido un túnel subterráneo de 15 metros, con ventilación, iluminación y herramientas especializadas, quedando a escasos metros de concretar el golpe.
Una operación de alta complejidad desarrollada por la Policía de Investigaciones de Chile, en coordinación con la Fiscalía Regional de Antofagasta, permitió frustrar un millonario robo que tenía como objetivo la bóveda principal de una empresa de valores en la capital regional. El procedimiento terminó con 11 personas detenidas, todas integrantes de una organización criminal que, de acuerdo con la investigación, se había instalado en la ciudad con el propósito exclusivo de ejecutar el ilícito.
El caso fue calificado como uno de los golpes más relevantes contra el crimen organizado en la Región de Antofagasta, tanto por el nivel de planificación desplegado por la agrupación como por el monto que pretendían sustraer, estimado en más de 40 mil millones de pesos. La estructura delictual fue denominada investigativamente como “El Sindicato del Silencio” y habría llegado a la zona en febrero de este año para preparar el robo a la empresa de valores Loomis.
Según los antecedentes entregados por la Fiscalía y la PDI, los imputados arrendaron un inmueble comercial en desuso desde donde iniciaron la excavación de un túnel subterráneo de aproximadamente 15 metros de longitud, dirigido hacia la bóveda de la empresa. Además, mantenían una residencial utilizada exclusivamente para coordinar sus movimientos, distribuir funciones y planificar las etapas finales del delito.
Durante cerca de tres meses, los integrantes de la organización trabajaron en la construcción del túnel, removiendo más de tres toneladas de material e instalando sistemas eléctricos, mecanismos de ventilación e iluminación, lo que daba cuenta de un alto nivel de preparación logística. La excavación llegó incluso a perforar parte de la estructura de acceso a la bóveda, quedando solo una lámina metálica sobre la losa como último obstáculo antes de llegar al dinero.
La intervención policial se concretó luego de que detectives de la Brigada Investigadora de Robos Antofagasta detectaran movimientos inusuales asociados al grupo. A partir de esas diligencias, y bajo la dirección del Ministerio Público, se inició un proceso investigativo que incluyó técnicas especializadas, análisis criminal y vigilancia, lo que permitió establecer el modus operandi de la organización y anticiparse a la ejecución final del robo.
Durante el procedimiento fueron incautados vehículos, sistemas inhibidores de señal, equipos de radiocomunicación, cámaras de vigilancia, herramientas especializadas, equipos de oxicorte, elementos de personificación y un sistema de ventilación instalado al interior del túnel. Estos elementos, según los investigadores, evidencian que la banda no solo planificaba ingresar a la bóveda, sino también neutralizar eventuales sistemas de seguridad y generar maniobras distractivas para dificultar la reacción policial.
El fiscal regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios, destacó la magnitud del procedimiento y el impacto que habría tenido el delito en caso de concretarse. “Lo que se ha evitado aquí es un robo de una altísima cantidad de dinero a una empresa de valores, por parte de una asociación delictual especializada y con experiencia en hechos de esta naturaleza, lo que sin duda es una tremenda señal de tranquilidad para toda la comunidad”, sostuvo el persecutor.
Castro Bekios explicó que, al momento de la irrupción policial, el túnel se encontraba prácticamente terminado. “Calculamos que tuvieron que remover alrededor de 3 toneladas de material para realizar este túnel, un túnel bastante sofisticado, con iluminación, que tenía mecanismos para facilitar la circulación del aire y que además permitía que, en su trayecto final, se pudieran ubicar varias personas precisamente para el momento en que llegaran al lugar preciso”, precisó.
La Fiscalía también estableció que la organización habría preparado acciones distractivas para desviar la atención policial. Entre ellas, se consideraba simular el robo de un cajero automático y provocar un corte de luz en el sector sur de Antofagasta, con el objetivo de concentrar los recursos policiales lejos de la empresa de valores mientras se concretaba el ingreso final a la bóveda.
Desde la PDI, el jefe de la Región Policial de Antofagasta, prefecto inspector Freddy Castro Crespo, valoró el trabajo desarrollado por los detectives de la BIRO y la coordinación permanente con la Fiscalía. A su juicio, el procedimiento permitió enfrentar a una organización estructurada, con distribución de funciones, logística propia y experiencia en delitos de alta complejidad.
“Gracias al trabajo investigativo desarrollado por la Brigada Investigadora de Robos Antofagasta, sustentado en procesos de análisis criminal, vigilancia especializada y coordinación permanente con el Ministerio Público, fue posible detectar oportunamente los movimientos de esta organización, anticiparnos a la concreción del delito y detener a la totalidad de sus integrantes antes que materializaran un hecho que, de haberse consumado, probablemente habría sido uno de los robos de mayor impacto económico registrados en nuestro país”, señaló la autoridad policial.
El caso vuelve a poner en evidencia el nivel de sofisticación que han alcanzado algunas agrupaciones delictuales que se desplazan entre regiones para cometer delitos de alto impacto económico. En esta oportunidad, según los antecedentes expuestos, los detenidos no mantenían residencia en Antofagasta, sino que se trasladaron a la ciudad con el objetivo específico de preparar y ejecutar el robo.
Tras su detención, los 11 imputados fueron formalizados por la Fiscalía de Antofagasta por los delitos de robo en lugar no habitado frustrado y asociación delictual. El tribunal decretó la prisión preventiva de todos ellos por considerar que representan un peligro para la seguridad de la sociedad, fijando además un plazo de investigación de 100 días.
El procedimiento fue destacado por las autoridades como una señal concreta de capacidad investigativa frente al crimen organizado, especialmente en una zona estratégica del norte del país, donde la persecución penal de bandas con alto poder de planificación se ha transformado en una prioridad institucional.
La acción coordinada entre la PDI y la Fiscalía no solo permitió evitar la sustracción de una suma millonaria, sino también desarticular una estructura criminal antes de que concretara un golpe que pudo marcar un precedente nacional por su magnitud económica y por la complejidad de su ejecución. En Antofagasta, la investigación dejó una señal clara: el trabajo silencioso, técnico y anticipado de las instituciones puede marcar la diferencia frente a organizaciones que operan con planificación, recursos y una logística cada vez más sofisticada.