- El Tribunal Oral en lo Penal de Antofagasta condenó por unanimidad a Andrés Sutar Araya por el femicidio íntimo de la joven de 23 años, desaparecida en agosto de 2022. La familia valoró la máxima sanción e impulsará una “Ley Javiera Jiménez” para fortalecer la respuesta judicial frente a casos de personas desaparecidas.
El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Antofagasta sentenció a Andrés Sutar Araya a presidio perpetuo calificado como autor del femicidio íntimo de Javiera Jiménez Galleguillos, cerrando judicialmente uno de los casos criminales que mayor conmoción provocó en la Región de Antofagasta durante los últimos años. La decisión fue adoptada de manera unánime por los magistrados y acogió los planteamientos de la Fiscalía respecto de la dinámica del crimen y la participación del acusado.
Javiera tenía 23 años cuando desapareció durante la madrugada del 26 de agosto de 2022. Según los hechos establecidos por el tribunal, Sutar llegó a buscarla al domicilio de una amiga después de que ambos sostuvieran una discusión mediante mensajes y audios. La joven subió al vehículo conducido por quien era entonces su pareja y ambos posteriormente se dirigieron hacia sectores despoblados próximos a la ruta B-400.
La sentencia estableció que en ese lugar se produjo una nueva discusión y que el condenado provocó a Javiera un traumatismo craneoencefálico de gravedad suficiente para causarle la muerte. Posteriormente ocultó sus restos en el desierto, dificultando deliberadamente su ubicación. Durante más de un año la familia continuó buscando a la joven mientras Sutar entregaba versiones falsas e información inexacta sobre lo ocurrido.
El caso recién comenzó a esclarecerse definitivamente después de la detención de Sutar en Bolivia, en enero de 2024. Tras entregar antecedentes sobre el lugar donde había dejado a la víctima, personal de la Brigada de Homicidios de la PDI encontró los restos el 12 de enero de ese año, casi 17 meses después de la desaparición. El cuerpo había sido ocultado en una zona apartada del desierto y presentaba evidencias de haber sido quemado.
La madre de Javiera, Gladys Galleguillos, manifestó su conformidad con la resolución judicial y sostuvo que espera que el condenado no vuelva a recuperar su libertad, recordando el daño que el crimen y las posteriores versiones entregadas por Sutar provocaron en toda la familia. También planteó la necesidad de que existan sanciones altas y efectivas frente a la violencia extrema contra las mujeres.
La fiscal Ana María Escobar explicó que el presidio perpetuo calificado implica que deberán transcurrir al menos 40 años de cumplimiento efectivo antes de que el condenado pueda comenzar a solicitar determinados beneficios penitenciarios. Sin embargo, ese período no se inicia inmediatamente, debido a que Sutar actualmente cumple una sentencia previa de 16 años de presidio por dos robos con violencia e intimidación. Solo una vez finalizada completamente aquella condena comenzará a ejecutarse la pena por el femicidio de Javiera.
La resolución representa una de las sanciones más severas contempladas por la legislación penal chilena. A diferencia del presidio perpetuo simple, el carácter calificado establece un mínimo de 40 años de privación efectiva de libertad antes de que pueda evaluarse una eventual postulación a libertad condicional, siempre que se cumplan las demás exigencias legales.
Tras conocerse el fallo, la familia anunció además su intención de impulsar ante el Congreso una iniciativa bautizada como “Ley Javiera Jiménez”. La propuesta, todavía planteada por los familiares y no descrita en las fuentes consultadas como una ley vigente, buscaría establecer una respuesta cautelar más estricta respecto de la última persona que haya estado con alguien posteriormente denunciado como desaparecido.
La condena llega más de cuatro años después de la desaparición de Javiera y luego de una investigación marcada por una prolongada búsqueda, información falsa y el posterior hallazgo de sus restos en pleno desierto. El fallo pone término a la etapa penal principal contra Sutar, pero para la familia abre ahora otro camino: transformar el nombre de Javiera en una propuesta legislativa que, según han señalado, permita reaccionar con mayor rapidez frente a futuras desapariciones y evitar que otras familias atraviesen una espera semejante.