Convertir las matemáticas en una experiencia significativa, visibilizar la matemática en el entorno desde narrativas motivadoras e interesante a los estudiantes, es el propósito que inspira a la Dra. Oriana Rojas Acevedo, profesora de Matemáticas, doctora en Planificación e Innovación Educativa por la Universidad de Alcalá (España) y directora de la Fundación Educa-Acción. Su proyecto “Innovación matemática en juegos de tablero cooperativos e interdisciplinares”, desarrollado en el marco de su postdoctorado, propone resignificar el aprendizaje a través del juego y la interdisciplinariedad. La iniciativa, que se ha implementado en escuelas públicas del norte y Sur de Chile, será presentada este mes en el Congreso Iberoamericano de Educación (EIDE), en Santo Domingo.
¿Cómo surge esta iniciativa y en qué consiste el proyecto que están desarrollando?
El proyecto se llama “Innovación matemática en juegos de tablero cooperativos e interdisciplinares” y representa un avance en las líneas de investigación vinculadas a la innovación pedagógica y la formación docente. Nació hace varios años en escuelas públicas del norte de Chile, donde comenzamos a experimentar con juegos de cartas que transformaban el ambiente del aula. Luego, durante mi postdoctorado en la Universidad de Alcalá, estos prototipos evolucionaron hacia juegos de tablero cooperativos con un fuerte componente curricular. Cada juego integra narrativas interdisciplinares que motivan, fomentan la cooperación y promueven la inclusión, resignificando así la forma en que aprendemos matemáticas.
¿Cuál es el principal objetivo de este trabajo?
Buscamos resignificar la matemática, comprenderla no solo como un conjunto de contenidos abstractos, sino como una práctica social que construye significados en comunidad. Aspiramos a que tanto docentes como estudiantes desarrollen competencias del siglo XXI —resolución de problemas, argumentación, comunicación y modelación— integrando una mirada de equidad de género. En esencia, queremos demostrar que la matemática puede ser vivida con sentido, cooperación y alegría.
¿Desde cuándo se implementa este proyecto en las escuelas de la región de Antofagasta?
La fase piloto comenzó en 2024 en cursos de primero y cuarto básico, tanto en el norte como en el sur de Chile, con especial énfasis en la región de Antofagasta. Los docentes tuvieron formación en el enfoque y los estudiantes participaron en sesiones semanales de Aprendizaje Basado en Juegos (ABJ), acompañadas de observaciones, entrevistas y registros de campo. Este proceso permitió generar evidencia sólida sobre el impacto real que tienen estas metodologías en el aula.
¿Qué resultados o avances han observado hasta ahora?
Los avances han sido muy alentadores. Vimos cómo todos los estudiantes, incluso aquellos con mayores dificultades, participaron activamente. La motivación aumentó, las habilidades matemáticas se fortalecieron y el clima socioemocional del aula mejoró notablemente. También observamos una transformación docente: los profesores comenzaron a abrirse a la opción del aprendizaje entre pares y cuestionar sus propias prácticas valorando la importancia de este enfoque con prácticas+, inclusivas y significativas.
¿De qué manera el juego mejora el aprendizaje de las matemáticas?
El juego convierte la matemática en un lenguaje vivo y cercano. Al jugar, los niños deben calcular, argumentar, tomar decisiones, negociar y comunicar. Las narrativas simbólicas de los tableros —que pueden abordar temas como el cambio climático, la memoria histórica o la resolución pacífica de conflictos— sitúan los contenidos en contextos relevantes, conectando la matemática con la vida real y con valores humanizadores.
En su opinión, ¿por qué los niveles en matemáticas siguen siendo bajos en la región y en el país?
Este es un problema estructural que afecta a toda América Latina. A pesar de los avances, aún predominan metodologías tradicionales centradas en la memorización, hay poca conexión entre el currículo y la vida cotidiana, y existen brechas sociales y formativas profundas. Muchos docentes generalistas no han recibido suficiente preparación en didáctica de la matemática. Con nuestro proyecto buscamos justamente ofrecer un camino alternativo: mostrar que enseñar y aprender matemáticas puede ser un proceso significativo, cooperativo y profundamente humano.
Sabemos que también ha tenido una reciente noticia relacionada con el liderazgo femenino en la educación. ¿Podría contarnos sobre ello?
Sí, junto a los académicos Juan Carlos Palacio Bernal y Gustavo Arias Ortega, recibimos la confirmación de la aceptación de nuestra ponencia “Liderazgo directivo de mujeres en instituciones educativas: una perspectiva comparada entre Colombia y Chile”, la cual será presentada en el Segundo Congreso de la Red de Mujeres en la Ciencia en América, el Caribe y Europa (ARMCACE). Este encuentro se realizará los días 6 y 7 de noviembre de 2025 en la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es un honor poder contribuir con una reflexión comparada sobre los desafíos y avances del liderazgo educativo femenino en ambos países, en un espacio que promueve la equidad, la colaboración y la visibilización de las mujeres en la ciencia y la educación.
¿Usted cree que la matemática puede ser un puente hacia la cooperación, la empatía y la inclusión?
La Dra. Oriana Rojas lo demuestra con cada uno de sus proyectos, al transformar la enseñanza tradicional en una experiencia de aprendizaje significativa y humana. Su trabajo une innovación, equidad y juego, demostrando que la educación matemática puede ser también un espacio para desarrollar valores sociales, pensamiento crítico y colaboración. Desde las aulas del norte de Chile hasta los foros internacionales, su trayectoria refleja una convicción profunda: enseñar con sentido y con amor por el conocimiento es una forma concreta de construir una sociedad más justa, creativa y solidaria.