EE.UU. intensifica ofensiva en el Caribe: Trump confirma segundo ataque contra embarcación venezolana acusada de narcotráfico

  • El presidente estadounidense informó que tres presuntos “narcoterroristas” murieron en la operación ejecutada por el Comando Sur, mientras crece la tensión diplomática con el gobierno de Nicolás Maduro.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes que las Fuerzas Armadas norteamericanas llevaron a cabo un segundo ataque contra una embarcación en aguas internacionales del mar Caribe, en la que se trasladaban presuntamente narcotraficantes vinculados a Venezuela. El operativo, ordenado directamente desde la Casa Blanca, dejó un saldo de tres muertos y reavivó la tensión entre Washington y Caracas.

A través de su plataforma Truth Social, el mandatario señaló que la acción se enmarca en la estrategia del Comando Sur para “neutralizar a cárteles del narcotráfico y narcoterroristas”. Según Trump, los tripulantes de la embarcación transportaban cargamentos de droga con destino a Estados Unidos, lo que calificó como “un arma mortal que envenena a los estadounidenses”.

“Bajo mis órdenes, las Fuerzas Militares de EE.UU. llevaron a cabo un segundo ataque cinético contra cárteles identificados positivamente como extremadamente violentos. Ningún miembro de nuestras tropas resultó herido”, enfatizó el presidente, asegurando que las organizaciones criminales deberán “pensarlo dos veces antes de transportar drogas que puedan matar a los estadounidenses”.

La operación ocurre menos de dos semanas después de que Washington confirmara otro ataque en la misma zona, donde —según cifras oficiales— fueron abatidos 11 presuntos narcotraficantes. Para Trump, estas acciones son una señal inequívoca de que su administración está “cazando a los responsables de devastar comunidades en EE.UU. durante décadas”.

Respuesta de Caracas

El gobierno de Nicolás Maduro reaccionó con dureza al nuevo episodio, denunciando que Estados Unidos viola reiteradamente la soberanía venezolana bajo el pretexto de combatir el narcotráfico. La Cancillería recordó que este fin de semana un barco atunero, identificado como Carmen Rosa y tripulado por nueve pescadores, fue retenido por varias horas por el destructor estadounidense USS Jason Dunham.

“Se trató de un asalto ilegal y hostil contra trabajadores humildes del mar”, afirmó el comunicado difundido en Caracas, que acusó a Washington de desplegar acciones “provocadoras” destinadas a forzar un cambio de régimen en Venezuela.

Escalada militar en el Caribe

La tensión se refleja también en el aumento de la presencia militar estadounidense en la región. Este lunes, al menos cinco aviones de combate F-35 de la Marina de EE.UU. arribaron a la pista del aeropuerto regional José Aponte de la Torre, en Ceiba, Puerto Rico, una instalación que operó durante décadas como base naval estratégica.

Medios locales reportaron además la presencia de un avión de transporte Boeing C-5, sumado al despliegue previo de ocho barcos equipados con misiles y un submarino de propulsión nuclear frente a las costas venezolanas. Desde Washington, la Casa Blanca insiste en que estas medidas apuntan exclusivamente a la lucha antidrogas, mientras que desde Caracas se interpretan como una maniobra de presión militar y política.

Puerto Rico en el tablero geopolítico

El reforzamiento militar en Puerto Rico pone nuevamente en discusión el estatus del archipiélago como Estado Libre Asociado a EE.UU. Si bien desde 1952 el territorio cuenta con un gobierno y un parlamento propios, la defensa, la política exterior y el control fronterizo siguen bajo la órbita de Washington. Ese marco jurídico otorga a la isla caribeña un papel clave en las operaciones de Estados Unidos hacia América Latina.

Analistas internacionales advierten que la combinación de ataques directos contra embarcaciones y el despliegue de armamento de alta tecnología en la región eleva el riesgo de incidentes diplomáticos y militares. Para el chavismo, el objetivo final de Washington es propiciar una transición política en Venezuela, mientras que para la administración Trump se trata de una guerra frontal contra “cárteles que amenazan la seguridad nacional”.

En paralelo, organizaciones humanitarias han expresado preocupación por el impacto que la escalada pueda tener en las comunidades pesqueras y en la estabilidad regional. Hasta ahora, ni la ONU ni la OEA se han pronunciado oficialmente sobre los últimos ataques.

Con este segundo operativo, la estrategia de Washington parece entrar en una fase más agresiva, con la promesa de nuevas acciones militares en el Caribe. En palabras de Trump: “Los estamos cazando”.

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