- Fernando Chomalí condena parodia de la última cena de Jesús en la inauguración olímpica, destacando la ofensa hacia la comunidad católica y cuestionando la tolerancia en la sociedad moderna.
La reciente ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París 2024 ha generado una fuerte controversia en el ámbito religioso, tanto en Francia como en Chile. El arzobispo de Santiago, Fernando Chomalí, ha expresado públicamente su descontento y dolor tras presenciar una performance que consideró una burla hacia el cristianismo.
Durante la ceremonia, una secuencia denominada “Festividad” representó una parodia de la última cena de Jesús con sus apóstoles. La escena, que incluyó la participación del cantante Philippe Katerine casi desnudo y un grupo de drag queens, fue duramente criticada por la Iglesia Católica. La Conferencia Episcopal Francesa emitió un comunicado en el que lamentó que, “a pesar de que la ceremonia de apertura ofreció al mundo entero maravillosos momentos de belleza y alegría, lamentablemente incluyó escenas de escarnio y burla del cristianismo”.
En Chile, el arzobispo Fernando Chomalí utilizó su cuenta de X (anteriormente conocida como Twitter) para manifestar su profunda molestia: “Me duele y decepciona la parodia grotesca de lo más sagrado que tenemos los católicos, la eucaristía”. Además, Chomalí criticó lo que percibe como una doble moral en la sociedad moderna, afirmando que “la intolerancia de los ‘tolerantes’ no tiene límite. Así no se construye una sociedad fraterna. Fuimos testigos del nihilismo en su máxima expresión”.
En los JJOO Paris 2024, me duele y decepciona la parodia grotesca de lo más sagrado que tenemos los católicos, la eucaristía. La intolerancia de los "tolerantes" no tiene límite. Así no se construye una sociedad fraterna. Fuimos testigos del nihilismo en su máxima expresión.
— +Fernando Chomali (@FernandoChomali) July 27, 2024
Las declaraciones del arzobispo han resonado en diversos sectores de la comunidad católica chilena, generando un debate sobre los límites de la libertad artística y el respeto a las creencias religiosas. La polémica performance ha puesto de manifiesto las tensiones entre la expresión cultural y el respeto a las tradiciones religiosas, una discusión que promete continuar en los días venideros.