Jaime Araya pide frente común regional por alza de combustibles y emplaza a autoridades de Antofagasta a actuar unidas

  • El diputado solicitó a la AMRA convocar de manera extraordinaria a alcaldes, concejales, parlamentarios y autoridades regionales para enfrentar el impacto social del aumento en el precio de los combustibles.

El anuncio del alza en el precio de los combustibles abrió un nuevo foco de tensión política en la Región de Antofagasta. Frente a este escenario, el diputado Jaime Araya hizo un llamado a dejar de lado las diferencias partidarias y articular una respuesta regional conjunta, advirtiendo que la zona será una de las más golpeadas por el impacto económico de esta medida.

A través de un oficio dirigido al alcalde de San Pedro de Atacama, Justo Zuleta, en su calidad de presidente de la Asociación de Municipalidades de la Región de Antofagasta, el parlamentario solicitó convocar de manera extraordinaria a los alcaldes, concejales, al gobernador regional, consejeros regionales y parlamentarios de la zona, con el objetivo de analizar el escenario y levantar propuestas concretas frente a lo que calificó como una inminente crisis social.

Según planteó Araya, la situación exige una reacción política coordinada, especialmente en una región donde el costo del transporte y la dependencia del combustible impactan de manera directa en la vida cotidiana de miles de familias. En esa línea, sostuvo que Antofagasta será una de las regiones más afectadas por esta alza, por lo que consideró indispensable una señal de unidad entre quienes hoy ejercen representación popular.

El diputado afirmó que no se trata de una diferencia menor ni de una contingencia pasajera, sino de un problema que puede tener profundas consecuencias en el bolsillo de la clase media y de los sectores más vulnerables. A su juicio, las autoridades regionales no pueden permanecer indiferentes ni fragmentadas frente a un escenario que amenaza con agravar la presión económica que ya soportan muchas familias del norte.

Araya sostuvo que una convocatoria extraordinaria liderada por la AMRA permitiría no solo expresar una posición común, sino también construir propuestas concretas para presentarlas al Gobierno. Entre ellas, mencionó la posibilidad de terminar con el cobro del impuesto específico a los combustibles como una medida que, a su juicio, podría significar un alivio real para la región.

En sus declaraciones, el parlamentario cuestionó la respuesta del Ejecutivo, acusando falta de voluntad política para enfrentar el problema. Señaló que el Gobierno ha transmitido que no existe margen de acción frente a esta crisis, pero insistió en que sí hay herramientas para mitigar sus efectos, siempre que exista decisión política y voluntad de escuchar a las regiones más expuestas.

El llamado del legislador pone sobre la mesa una discusión que trasciende lo económico y se instala de lleno en el terreno político. En regiones como Antofagasta, donde las distancias, la actividad productiva y el transporte tienen un peso estructural en la vida diaria, el aumento de los combustibles no es una cifra abstracta. Se traduce en mayores costos de movilización, encarecimiento de bienes y servicios, presión sobre los hogares y una sensación creciente de abandono frente a decisiones tomadas desde el nivel central.

En ese contexto, la propuesta de reunir a alcaldes, concejales, consejeros, parlamentarios y al gobernador regional busca instalar una señal de cohesión frente a una amenaza común. Más que una simple reunión protocolar, la convocatoria apunta a ordenar políticamente a la región y proyectar una voz colectiva que exija medidas de contención antes de que los efectos del alza se profundicen.

La presión política que intenta levantar Araya también refleja una crítica más amplia al centralismo con que suelen abordarse crisis de alto impacto territorial. Para el diputado, Antofagasta no puede seguir absorbiendo sola el costo de decisiones nacionales sin una defensa firme de sus propias autoridades. Por eso insistió en que la AMRA debe asumir un liderazgo articulador y convocar a todos los actores institucionales de la región.

Finalmente, el emplazamiento de Jaime Araya toca un punto sensible y real: cuando una crisis amenaza con golpear directamente a las familias, la división política deja de ser una excusa aceptable. En Antofagasta, donde el costo de vida ya es una preocupación permanente, el alza de los combustibles puede transformarse rápidamente en un problema social de mayor escala. Por eso, más que declaraciones aisladas, lo que hoy se espera es una respuesta regional seria, unida y con propuestas concretas. La ciudadanía no necesita ver autoridades enfrentadas entre sí mientras suben los precios; necesita liderazgo, coordinación y una defensa clara de los intereses de la región frente a decisiones que, otra vez, amenazan con cargar el peso de la crisis sobre los mismos de siempre.

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