Antofagasta puso sobre la mesa el desafío pendiente de la minería: Subsecretaria Daniela Castro destaca avance femenino en minería, pero advierte que el desafío ahora es llegar a los cargos de decisión

  • En el Encuentro Mujer y Minería, la autoridad relevó que la participación femenina en la industria ya alcanza el 24% y llamó a transformar ese avance en liderazgo real dentro del sector.

La subsecretaria de la Mujer y la Equidad de Género, Daniela Castro, participó en Antofagasta en el Encuentro Mujer y Minería, instancia organizada por la Asociación de Industriales de Antofagasta, donde destacó el crecimiento de la participación femenina en la industria minera y, al mismo tiempo, puso el acento en el desafío que aún persiste: que ese avance se refleje también en los espacios de poder y toma de decisiones.

Durante el seminario y la cena convocados por la AIA, la autoridad abordó uno de los temas que hoy marcan la contingencia regional y nacional, considerando el peso que tiene la minería en la economía del norte y del país. Castro subrayó que actualmente las mujeres representan un 24% de la fuerza laboral en la industria, una cifra que supera anticipadamente la meta del 20% que Chile se había propuesto para el año 2030.

Sin embargo, la subsecretaria fue enfática en señalar que el desafío no termina en ese dato. “El siguiente paso es que este 24% de mujeres no se quede solo en la base de la pirámide, sino que se traduzca en más gerentas generales, más superintendentas, más directoras de compañías mineras, más mujeres tomando decisiones en el corazón de esta industria”, afirmó.

La intervención de la autoridad se dio en un momento en que la Región de Antofagasta sigue consolidándose como el principal polo minero del país, con una cartera de inversión que supera los US$30.000 millones y una demanda proyectada de más de 18 mil nuevos talentos durante la próxima década. En ese escenario, la participación femenina aparece no sólo como una discusión de equidad, sino también como una necesidad concreta para la sostenibilidad y competitividad del sector.

Así lo planteó también el presidente de la Asociación de Industriales de Antofagasta, Marko Razmilic, quien advirtió que el crecimiento de la industria convive con una brecha que sigue siendo estructural. A su juicio, mientras la minería requiere más talento femenino, el sistema formativo todavía no logra generar suficientes mujeres en carreras ligadas al sector, lo que deriva en un déficit anual de capital humano femenino.

Razmilic sostuvo que el desafío actual ya no pasa únicamente por instalar el debate sobre igualdad, sino por avanzar hacia una conversación más profunda sobre cómo potenciar el talento femenino como uno de los motores de la minería del futuro. Su mensaje reforzó la idea de que la equidad de género no puede seguir siendo tratada como un objetivo accesorio, sino como una dimensión estratégica para el desarrollo productivo regional.

En esa misma línea, Daniela Castro afirmó que hablar de equidad de género en minería no corresponde a un gesto simbólico ni a una agenda paralela, sino a un factor vinculado directamente con productividad, innovación y seguridad. Recordó que durante el primer semestre de 2025 la participación femenina en minería ya había superado la meta trazada para 2030, lo que, a su juicio, demuestra que cuando existen metas ambiciosas, coordinación pública y compromiso empresarial, los cambios pueden acelerarse.

La visita de la subsecretaria a la región no se limitó al encuentro organizado por la AIA. También recorrió la planta de Ultraport en Mejillones y participó en diversas entrevistas de prensa, donde abordó los tres ejes que marcarán la agenda del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género en este primer periodo: inclusión laboral, reducción de la brecha salarial y fomento a la natalidad.

En materia de políticas públicas, una de las materias que destacó fue el proyecto de sala cuna universal. Sobre ese punto, la autoridad planteó que no sólo es fundamental su aprobación, sino también asegurar que cuente con financiamiento suficiente para que su aplicación sea efectiva. A su juicio, el foco debe estar en evitar una legislación incompleta o inviable, de manera que las personas puedan realmente acceder al beneficio y no se transforme en una promesa difícil de ejecutar.

La subsecretaria también profundizó en otros temas sensibles para las mujeres del país, como la corresponsabilidad en el cuidado de los hijos, la erradicación de la violencia de género y las brechas en salud. En este último punto, advirtió que muchas mujeres continúan en listas de espera oncológicas, por lo que insistió en la necesidad de fortalecer el autocuidado y la detección precoz del cáncer de mama y cervicouterino.

La actividad desarrollada en Antofagasta dejó en evidencia que la región no sólo concentra inversión minera y proyecciones de crecimiento, sino también una discusión de fondo sobre quiénes participan de ese desarrollo y en qué condiciones. La cifra del 24% marca un avance relevante, pero al mismo tiempo expone que el trayecto hacia una inclusión plena todavía está incompleto, especialmente cuando se observa la baja presencia femenina en los niveles más altos de decisión.

Finalmente, el mensaje que dejó el Encuentro Mujer y Minería es claro: la región ya no puede conformarse con exhibir avances estadísticos si estos no se traducen en cambios estructurales. Antofagasta, como capital minera del país, tiene la oportunidad de liderar una transformación más profunda, donde la participación de las mujeres no se limite a ocupar espacios laborales, sino también a influir en las decisiones que modelan el presente y el futuro de una de las industrias más estratégicas de Chile. El desafío ya no es abrir la puerta; ahora se trata de asegurar que las mujeres también lleguen a la mesa donde se define el rumbo del sector.

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