- La contracción informada preliminarmente por el Banco Central estuvo marcada por la baja en la producción de bienes, especialmente la minería del cobre, mientras el comercio y los servicios lograron evitar un deterioro mayor del indicador.
El Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) de abril de 2026 encendió una nueva señal de alerta sobre el desempeño de la economía chilena, luego de registrar una caída de 1,2% en comparación con igual mes del año anterior, de acuerdo con la información preliminar entregada por el Banco Central. La cifra confirma un escenario de debilidad productiva que vuelve a poner en evidencia la alta dependencia del país respecto de la minería, particularmente del cobre, cuya menor producción terminó arrastrando el resultado general.
Si bien la serie desestacionalizada mostró un leve aumento de 0,1% respecto del mes precedente, el indicador volvió a ubicarse en terreno negativo al disminuir 0,9% en doce meses. El dato adquiere mayor relevancia considerando que abril de 2026 registró la misma cantidad de días hábiles que abril de 2025, por lo que la contracción no puede explicarse por efectos calendario, sino por un desempeño real más débil de sectores clave de la actividad.

El principal factor detrás del resultado fue la caída de la minería, actividad que continúa mostrando un comportamiento irregular y que, en esta oportunidad, golpeó con fuerza la producción de bienes. Este componente registró una baja anual de 5,4%, determinada principalmente por la menor producción minera, en especial de cobre. A ello se sumaron retrocesos en el resto de bienes y en la industria, que disminuyeron 2,3% y 0,4%, respectivamente.
La baja industrial estuvo asociada, en parte, al desempeño negativo de la industria pesquera, en línea con la menor actividad del sector primario. Este cuadro vuelve a instalar la preocupación por la capacidad de la economía chilena para sostener crecimiento cuando sus sectores extractivos enfrentan caídas relevantes. Pese a los llamados reiterados a diversificar la matriz productiva, los datos muestran que el país sigue altamente expuesto a los ciclos y problemas operacionales de la minería.
En términos desestacionalizados, la producción de bienes presentó un aumento de 1,2% respecto del mes anterior, impulsado principalmente por la industria. Sin embargo, ese avance mensual no fue suficiente para revertir la debilidad anual del sector ni para compensar el impacto negativo de la minería en el Imacec total.
El contraste lo marcó el Imacec no minero, que presentó un crecimiento anual de 0,4%. Aunque el registro positivo permite matizar la magnitud de la caída general, también revela una expansión limitada del resto de la economía. En términos desestacionalizados, el Imacec no minero no mostró variación frente al mes anterior y aumentó 0,7% en doce meses, una señal de avance moderado, pero todavía insuficiente para sostener un crecimiento robusto.
El comercio fue uno de los sectores que mostró mejor desempeño en la comparación anual, con un crecimiento de 2,1%. Todos sus componentes registraron resultados positivos, destacando el comercio automotor, impulsado por las ventas de vehículos y los servicios de mantención. En el comercio minorista sobresalieron las ventas en almacenes de comestibles y a través de plataformas online, mientras que en el comercio mayorista se observó un aumento en las ventas de maquinaria y equipos.
No obstante, las cifras desestacionalizadas del comercio mostraron una contracción de 1,0% respecto del mes anterior, explicada principalmente por el comercio mayorista. Este retroceso mensual introduce una señal de cautela, ya que sugiere que el dinamismo anual del sector podría no estar consolidado y que persisten debilidades en áreas vinculadas a la inversión y al movimiento de maquinaria y equipamiento.
En el caso de los servicios, la actividad aumentó 0,8% en términos anuales, apoyada principalmente por los servicios personales, en particular salud. Sin embargo, el desempeño fue parcialmente contrarrestado por la caída de los servicios empresariales, un componente relevante para medir la vitalidad del aparato productivo y la demanda de apoyo profesional, técnico y administrativo por parte de las empresas.
Las cifras ajustadas por estacionalidad mostraron una disminución de 0,2% mensual en los servicios, determinada por el comportamiento de los servicios empresariales y el transporte. Este dato es especialmente sensible, porque apunta a una desaceleración en actividades que suelen reflejar el pulso cotidiano de la economía, tanto en operaciones empresariales como en circulación de bienes y personas.
El resultado de abril deja una lectura incómoda para las autoridades económicas. Aunque algunos sectores mantienen cifras positivas, la caída del Imacec total confirma que la economía continúa avanzando con bases frágiles y con una dependencia estructural de sectores cuyo desempeño puede modificar por completo el resultado mensual. La minería vuelve a aparecer como el gran factor de arrastre, pero el dato también evidencia que el resto de la economía todavía no logra compensar con fuerza suficiente los retrocesos del sector extractivo.
En un contexto de bajo crecimiento, presiones sobre el empleo y mayores exigencias sociales, el Imacec de abril representa más que una cifra coyuntural. Es una advertencia sobre la necesidad de acelerar decisiones orientadas a inversión, productividad, diversificación productiva y estabilidad regulatoria. De lo contrario, la economía seguirá expuesta a resultados volátiles, con avances puntuales que no alcanzan para disipar la sensación de estancamiento que persiste en distintos sectores del país.

