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  • Salud y Senda firman convenio para prevenir consumo de alcohol y drogas

    Salud y Senda firman convenio para prevenir consumo de alcohol y drogas
    • Desde 2022 este programa gratuito fue ejecutado por 27 instituciones públicas y privadas de la región de Antofagasta.

    Un acuerdo de colaboración para la implementación del programa de Prevención del Consumo de Alcohol y otras drogas en espacios laborales “Trabajar con calidad de vida” firmaron esta semana la Seremi de Salud Antofagasta y el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda).

    “A través de este programa desarrollamos acciones de prevención en espacios laborales para fomentar culturas preventivas, promoviendo prácticas y políticas que fortalezcan factores protectores y reduzcan factores de riesgo asociados al consumo de alcohol y otras drogas”, explicó el director regional de Senda, Néstor Maizares.

    Y agregó que su objetivo es generar una cultura organizacional que promueva el bienestar integral de los trabajadores y preste apoyo a quienes presenten consumo.

    Además de Maizares, el protocolo fue firmado por la seremi de Salud (s), Leonor Castillo, quien destacó la importancia de ambientes de trabajo sanos para la salud mental y el negativo impacto que genera el consumo de alcohol o drogas en la salud de la población.

    “Está comprobado que el alcohol y las drogas representan un factor de riesgo causal de múltiples enfermedades, incluyendo diversos tipos de cáncer, enfermedades hepáticas (cirrosis) y cardiovasculares, entre muchas otras. Por lo tanto, moderar o eliminar su consumo es fundamental para mantenerse sanos”, advirtió Castillo.

    ALCANCE E IMPACTO

    De acuerdo a los datos de Senda, desde 2022 son 27 las instituciones públicas y privadas que han ejecutado este programa en la región de Antofagasta, logrando llegar a 4 mil 769 trabajadores con la cultura preventiva en el ámbito laboral.

    “Nuestra experiencia es que el programa -que es absolutamente gratuito- ha significado importantes mejoras en la salud mental de quienes componen estas organizaciones, teniendo incluso un positivo impacto en las cifras de ausentismo y trascendiendo positivamente incluso en la convivencia al interior de sus familias”, aseguró Maizares.

    INTERVENCIÓN Y ETAPAS

    El programa consiste en asesorías y capacitaciones a instituciones públicas y empresas privadas medianas y grandes para el desarrollo y establecimiento de una política y plan de acción preventivo, acorde a sus propias directrices y realidad.

    La asesoría y capacitación se organiza en siete etapas e incluye capacitaciones en habilidades preventivas al equipo de la organización responsable de liderar la implementación, diagnóstico de la calidad de vida laboral y asesoría técnica para el desarrollo de una política preventiva y un plan de acción.

    Asimismo, contempla la disposición de material preventivo para sensibilizar a trabajadores acerca de las consecuencias del consumo drogas para la vida personal, familiar y laboral, monitoreo de planes de acción y evaluación mediante procesos anuales de diagnóstico, y finalmente, considera la posibilidad de optar a una certificación de espacio laboral preventivo.

  • Pesca Artesanal chilena participa en cumbre internacional en Panamá para impulsar aumento en la cuota del jurel

    Pesca Artesanal chilena participa en cumbre internacional en Panamá para impulsar aumento en la cuota del jurel
    • Representantes del sector se encuentran en la 14° reunión de la OROP-PS apoyando, como Política de Estado, la solicitud de incrementar en un 15% la cuota de captura para Chile, lo que impactaría positivamente en el fraccionamiento nacional.

    Con el objetivo de fortalecer la posición de Chile y buscar un aumento significativo en la cuota de captura del jurel, representantes de la pesca artesanal chilena se encuentran participando activamente en la 14° reunión de la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (OROP-PS), que se está llevando a cabo en el Centro de Convenciones ATLAPA, en Ciudad de Panamá.

    La delegación chilena, que está conformada por autoridades de gobierno, además del subsecretario entrante Osvaldo Urrutia, quien tiene una larga trayectoria en la ORP-PS, quien da una buena señal al sector pesquero acompañando este encuentro, además de representantes tanto de la industria como de la pesca artesanal, busca alcanzar un incremento del 15% en la cuota de jurel para el país respecto al año anterior. Los resultados de estas intensas negociaciones se darán a conocer el próximo viernes, día en que concluye el encuentro internacional.

    Desde Panamá, el dirigente pesquero Hernán Cortés destacó la importancia de este encuentro para el sector a nivel nacional: “Esperamos mejorar la situación de la cuota de jurel para Chile respecto de la cuota vigente. Se está apuntando a un 15% de crecimiento y vamos a ver qué ocurre en estos días de negociación”.

    Cortés explicó que el resultado de esta cumbre tiene un impacto directo en las caletas chilenas. “Es importante que el sector sepa que la cuota que se obtiene de la OROP-PS después se distribuye en el fraccionamiento entre artesanales e industriales en nuestro país. Cualquier incremento de lo que le corresponde a Chile, por supuesto que llega en beneficio de los pescadores artesanales porque aumentan las toneladas para nuestro sector. Por eso es relevante obtener el porcentaje al que está apuntando el gobierno”, señaló.

    Asimismo, el dirigente enfatizó la unidad de la delegación chilena en este tema: “Esto es una Política de Estado; por lo tanto, estamos todos cuadrados detrás de la postura de Chile, ayudando y apoyando las gestiones y conversaciones correspondientes para poder llegar al objetivo”.

    El impulso hacia la Plataforma Social

    Más allá de los resultados inmediatos sobre la cuota del jurel, desde la representación artesanal subrayaron que este tipo de negociaciones son fundamentales para destrabar otras necesidades históricas del rubro en el país.

    En esa línea, Cortés concluyó con una reflexión sobre los desafíos futuros: “Mejorar el acceso a los recursos pesqueros es el pie para avanzar en otros temas que son estructurales y de suma relevancia para la Pesca Artesanal en Chile. Aún tenemos pendiente el tema de la Plataforma Social para nuestro sector, y en la medida que un mayor acceso a los recursos nos beneficie a todos, será posible avanzar de manera concreta en la discusión para que esta Plataforma Social sea financiada a través de parte de la recaudación de las licitaciones pesqueras”.

  • Fiscalía formaliza a exfuncionario de Salud por muerte de enfermera tras labores COVID en pasos fronterizos

    Fiscalía formaliza a exfuncionario de Salud por muerte de enfermera tras labores COVID en pasos fronterizos
    • La víctima, de 25 años, falleció en julio de 2022 por complicaciones asociadas a exposición a gran altura. El imputado era encargado territorial de la Oficina Sanitaria de Fronteras y habría omitido resguardar su condición pese a síntomas persistentes.

    La Fiscalía de Antofagasta formalizó este martes por cuasidelito de homicidio a un exfuncionario de la Seremi de Salud, a quien se atribuye presunta responsabilidad en una cadena de decisiones y omisiones que derivaron en la muerte de una enfermera de 25 años, ocurrida en julio de 2022.

    De acuerdo con lo expuesto en la audiencia de formalización realizada hoy, la joven profesional falleció como resultado de complicaciones médicas originadas por su exposición a condiciones de gran altura, luego de desempeñarse en labores de toma de muestras COVID-19 en pasos fronterizos de la región. El Ministerio Público sostuvo que la exposición al ambiente extremo se prolongó pese a que la víctima habría presentado sintomatología que debía ser considerada de manera preventiva para resguardar su salud.

    La investigación en curso apunta específicamente al rol que habría tenido el entonces encargado territorial de la Oficina Sanitaria de Fronteras de la Seremi de Salud. Según los antecedentes ventilados ante el tribunal, el imputado no habría tomado en consideración los signos y malestares reportados por la enfermera durante su permanencia en altura, lo que —siempre conforme al planteamiento de la Fiscalía— habría influido en el desenlace fatal al no adoptarse medidas oportunas para interrumpir la exposición o activar protocolos de resguardo.

    En la audiencia, la Fiscalía expuso que el caso se enmarca en un cuasidelito, figura penal que se configura cuando, sin intención directa de causar la muerte, se atribuye un actuar negligente o imprudente con resultado mortal. La formalización, en este contexto, busca delimitar responsabilidades y establecer si existió incumplimiento del deber de cuidado frente a las condiciones laborales de riesgo en que se encontraba la víctima.

    El caso remeció a su entorno familiar y al ámbito sanitario regional, especialmente por el contexto en que se desarrollaron las tareas: turnos exigentes, presión operativa en pleno periodo de pandemia y labores desplegadas en puntos de control fronterizo, donde la geografía impone un componente adicional de riesgo. La Fiscalía remarcó que el foco investigativo está puesto en determinar qué decisiones se adoptaron —o se dejaron de adoptar— en torno a la permanencia de la enfermera en altura, y si existieron advertencias médicas o señales claras que obligaban a actuar con mayor diligencia.

    Tras la formalización, la causa continuará su tramitación con diligencias orientadas a precisar las circunstancias previas al fallecimiento, reconstruir el desarrollo de la comisión de servicios en pasos fronterizos y establecer el peso que tuvieron las condiciones de altitud en el deterioro de la salud de la víctima. La Fiscalía insistió en que el objetivo es esclarecer los hechos con base en antecedentes técnicos y testimoniales, para determinar si corresponde avanzar hacia una eventual acusación.

  • Israel asegura histórico derribo de un avión iraní en pleno avance de la guerra aérea sobre Teherán

    Israel asegura histórico derribo de un avión iraní en pleno avance de la guerra aérea sobre Teherán
    • La Fuerza Aérea israelí afirmó que un caza furtivo F-35I “Adir” abatió un Yak-130 iraní, en lo que presenta como la primera vez que ese modelo logra derribar una aeronave tripulada en combate. La información fue difundida por el propio ejército israelí en medio de una nueva escalada militar sobre la capital iraní.

    Israel elevó este miércoles el tono de su ofensiva contra Irán al asegurar que uno de sus aviones de combate furtivos F-35I “Adir” derribó un Yak-130 de la Fuerza Aérea iraní sobre los cielos de Teherán, en un episodio que, de confirmarse de manera independiente, marcaría un hito militar en la actual guerra y un precedente para el programa F-35 a nivel mundial. La afirmación fue realizada por las Fuerzas de Defensa de Israel en medio del quinto día de una campaña aérea que ha intensificado la presión sobre instalaciones militares y objetivos estratégicos iraníes.

    De acuerdo con la versión israelí, el derribo constituye la primera vez que un F-35 logra abatir una aeronave tripulada en combate aire-aire. La relevancia del anuncio no es menor, pues el F-35 ha sido presentado durante años como la piedra angular de la superioridad aérea de varios aliados de Estados Unidos, pero hasta ahora no registraba públicamente un episodio de este tipo contra un avión con piloto a bordo. Medios internacionales como The Times of Israel, Newsweek y Business Insider recogieron la afirmación del ejército israelí en esos términos, aunque por ahora la información sigue descansando principalmente en la versión entregada por Israel.

    El comandante de la Fuerza Aérea israelí, mayor general Tomer Bar, presentó el hecho como una demostración de capacidad operativa y de determinación en medio de la ofensiva. Sus palabras buscaron reforzar el mensaje de superioridad militar en una guerra que ha escalado con rapidez y que ya no se limita a ataques sobre infraestructura, sino que también comienza a exhibir choques directos entre plataformas aéreas de ambos países. En paralelo, Associated Press reportó que la confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán ha entrado en una fase de máxima intensidad, con cientos de ataques, refuerzos militares y un aumento sostenido de la inestabilidad regional.

    El F-35I “Adir” es la variante adaptada para Israel del F-35 Lightning II fabricado en Estados Unidos. El sitio oficial del programa F-35 indica que Israel fue el primer país en seleccionar la aeronave mediante el proceso de Ventas Militares al Extranjero del gobierno estadounidense, tras firmar una carta de acuerdo en octubre de 2010. La misma fuente señala que la aviación israelí bautizó al modelo como “Adir”, que puede traducirse como “Poderoso” o “Mighty One”, y que recibió su primera aeronave el 22 de junio de 2016, antes de consolidar su capacidad operativa en años posteriores.

    En el otro lado del combate aparece el Yak-130, una aeronave de fabricación rusa diseñada por la oficina Yakovlev y producida por la estatal United Aircraft Corporation. Según la propia UAC, se trata de un avión biplaza de entrenamiento y combate, pensado para la formación básica y avanzada de pilotos, aunque con capacidades que también le permiten cumplir misiones de ataque ligero. Esa doble condición explica por qué su presencia en un escenario de guerra no resulta completamente anómala, aunque sí lo deja en una categoría muy distinta frente a un caza furtivo de quinta generación como el F-35I.

    Más allá del dato técnico, el anuncio israelí tiene una fuerte carga política y militar. En primer término, porque busca proyectar una imagen de dominio aéreo sobre Teherán, algo que por sí solo representa una señal de enorme peso simbólico en medio del conflicto. En segundo lugar, porque instala un relato de eficacia operacional justo cuando la guerra entra en una fase en que la percepción de superioridad puede influir tanto como la capacidad real de destrucción. Y en tercer lugar, porque exhibe la dimensión tecnológica de la confrontación: un sistema de armas occidental altamente sofisticado enfrentado a una plataforma rusa más asociada al entrenamiento avanzado y al apoyo táctico.

    Sin embargo, la prudencia informativa sigue siendo necesaria. Hasta el momento, la afirmación del derribo proviene de Israel y ha sido replicada por distintos medios internacionales, pero no aparece respaldada en las fuentes consultadas por una verificación independiente o por una confirmación pública equivalente desde Irán. En un escenario de guerra abierta, donde los comunicados militares también cumplen una función propagandística, ese matiz resulta indispensable para leer correctamente el episodio. Lo que sí parece indiscutible es que el hecho fue utilizado por Israel para reforzar la idea de que mantiene iniciativa, alcance y capacidad de penetración en el espacio aéreo iraní.

    El anuncio se produce, además, cuando el conflicto ya desborda el marco de una operación puntual y se instala como una guerra regional de consecuencias imprevisibles. AP informó este miércoles que la campaña militar sigue expandiéndose, con miles de muertos y heridos reportados en distintos frentes, evacuaciones internacionales y un fuerte impacto sobre rutas energéticas, transporte y seguridad regional. En ese contexto, el presunto derribo del Yak-130 no solo suma un dato militar, sino que actúa como un mensaje político: Israel quiere mostrar que no solo golpea en tierra, sino que también puede imponer supremacía aérea en el corazón del territorio iraní.

  • Kast dinamita el traspaso y hunde a La Moneda en una crisis inédita por el cable chino

    Kast dinamita el traspaso y hunde a La Moneda en una crisis inédita por el cable chino
    • El presidente electo cortó el proceso de transición, acusó opacidad y dejó al Gobierno de Boric atrapado en su propia crisis. La disputa por el cable submarino con China ya dejó de ser un conflicto diplomático: es una guerra política abierta por el control del cierre de mandato.

    La transición presidencial chilena saltó por los aires. No por una diferencia menor, no por un malentendido de protocolo, no por el desgaste natural entre un gobierno que se va y otro que llega. Saltó por una crisis de confianza total, por una pelea descarnada entre Gabriel Boric y José Antonio Kast, y por un tema que terminó desnudando la fragilidad del Estado frente a una presión internacional de primera magnitud: el cable submarino con China. El resultado fue demoledor. Kast no solo se levantó de la mesa; decidió romper el proceso de traspaso y declarar, sin matices, que no confía en la información que entrega La Moneda.

    La frase con que el presidente electo cerró la puerta fue brutal en su forma y más brutal aún en su fondo. “Le ponemos término al proceso de traspaso que habíamos iniciado. No confiamos en la información que se nos está entregando”, dijo, transformando lo que hasta hace horas era una transición crispada en una ruptura política formal. En la práctica, Kast hizo añicos una tradición republicana que desde 1990 había sobrevivido a cambios de coalición, derrotas duras y tensiones ideológicas profundas. Esta vez, el quiebre no fue soterrado. Fue público, frontal y deliberado.

    La señal es de una gravedad excepcional. Porque cuando un presidente electo decide cortar el flujo de información con el gobierno saliente a una semana del cambio de mando, lo que está diciendo no es solo que hay desacuerdos. Lo que está diciendo es que considera políticamente contaminado el material que recibe desde el poder. Y cuando eso ocurre en medio de una controversia internacional vinculada a China, Estados Unidos y decisiones estratégicas del Estado, la crisis deja de ser un episodio de transición. Pasa a ser una señal de descomposición institucional.

    Kast justificó su decisión acusando “una contradicción permanente entre las distintas autoridades dependiendo del día y la hora en que se refieren a esta situación compleja”. La frase no fue casual. Apunta directamente al flanco más débil del Gobierno: la inconsistencia de sus versiones, la torpeza con que administró el caso y la sensación, cada vez más extendida, de que La Moneda nunca tuvo control real sobre una crisis que fue creciendo en silencio hasta estallarles en la cara. El problema del oficialismo no es solo que hoy esté bajo cuestionamiento. El problema es que, ante el país, ya no parece capaz de fijar una versión sólida ni siquiera sobre lo que habló o no habló con el mandatario que lo sucederá.

    Boric intentó responder con un tono de firmeza institucional, pero también con evidente irritación política. Aseguró que “claramente hay una estrategia de cómo llevar adelante esto” y sostuvo que su gobierno sigue “plenamente disponible” para todas las reuniones necesarias. Con eso quiso instalar que no es La Moneda la que rompe, sino Kast quien decidió convertir el cierre del mandato en una operación de desgaste. El Presidente buscó mostrarse como el actor responsable frente a un sucesor que, según su lectura, ya empezó a gobernar desde la sospecha. Pero la defensa llegó tarde y con un problema de fondo: cuando un jefe de Estado tiene que salir a convencer al país de que sí dijo la verdad en una conversación con el presidente electo, es porque la autoridad política ya entró en zona de erosión.

    El corazón del conflicto está en la llamada del 18 de febrero. El Gobierno sostiene que ese día Boric habló con Kast durante 16 minutos y le señaló que uno de los asuntos que debían conversar era precisamente el cable chino, junto con la advertencia o amenaza de Estados Unidos sobre sus implicancias geopolíticas. Kast, por su parte, ha buscado rebajar el alcance de ese contacto, diferenciando entre “informar” y apenas “enunciar” el tema. Ese matiz puede ser útil para una defensa política, pero no resuelve el problema central. Si hubo conversación, si el tema fue mencionado y si se habló de coordinarlo, entonces el conflicto ya no gira solo en torno a si hubo o no aviso. Gira en torno a cuánto sabía realmente el presidente electo y cuánto le conviene hoy reconocerlo.

    Y esa es la parte más tóxica de toda esta historia. Porque la disputa dejó de ser administrativa y se convirtió en una guerra por el relato. Boric necesita demostrar que sí actuó con transparencia y que informó lo que correspondía. Kast necesita instalar que recibió una transición opaca, incompleta y contaminada por decisiones de última hora. Los dos están peleando por algo más que una versión de los hechos: están peleando por fijar quién carga con el costo político de una crisis internacional que ambos entienden como explosiva. El cable chino ya no es solo un cable. Es el expediente con el que se están midiendo, a días del cambio de mando, la credibilidad del gobierno que termina y la dureza del gobierno que empieza.

    Lo que vuelve todo aún más grave es el contexto internacional. La controversia por este proyecto escaló en medio de objeciones de Estados Unidos y derivó en un cuadro de alta tensión política. El País reportó que la ruptura entre Boric y Kast se convirtió en un hecho inédito de la historia reciente chilena, precisamente porque el conflicto mezcla transición presidencial, disputa geopolítica y desconfianza total entre administraciones. No es exagerado decir que el caso expuso a Chile en el peor terreno posible: el de un país pequeño, tensionado por potencias y sin una élite política capaz de procesar esa presión con una mínima disciplina de Estado.

    La Moneda, en rigor, llega a este desenlace con responsabilidad propia. Puede denunciar una estrategia de Kast, puede acusar aprovechamiento político y puede repetir que mantiene la disposición al diálogo. Pero lo concreto es que el Gobierno de Boric administró este asunto con una mezcla letal de desorden, hermetismo y debilidad. Si sabía que el proyecto era geopolíticamente inflamable, debió haberlo blindado o congelado con absoluta claridad. Si decidió avanzar, debió asumir el costo político con una línea coherente. Lo que no podía hacer era moverse entre señales cruzadas, advertencias externas y explicaciones tardías. Eso no es prudencia. Eso es perder el control.

    Kast, sin embargo, tampoco queda libre de costo. Romper el traspaso puede fortalecer su relato opositor y consolidar la idea de que llega a limpiar la casa. Pero gobernar no es vivir en campaña. Si a días de asumir opta por dinamitar una tradición republicana, la pregunta inevitable es cómo enfrentará conflictos todavía mayores cuando ya no pueda culpar al gobierno saliente. Hay una diferencia entre marcar distancia y degradar la continuidad del Estado. Y el presidente electo decidió caminar por esa cornisa. Si su apuesta es instalar autoridad, deberá demostrar muy pronto que esa autoridad sirve para algo más que para romper puentes.

    El cierre de esta crisis, por ahora, deja una imagen devastadora. Un presidente saliente denunciando una operación política. Un presidente electo acusando falta de transparencia y terminando el traspaso. Equipos ministeriales que ven suspendidas decenas de reuniones. Y un país obligado a observar cómo una cuestión estratégica se reduce a una pelea de desmentidos, recriminaciones y control del daño. La famosa madurez republicana chilena, tantas veces invocada como emblema, quedó reducida a una fachada de cartón frente al primer conflicto de presión geopolítica real.

    Y aquí está el punto editorial que la política preferiría no mirar de frente: esta crisis no degrada solo a Boric ni beneficia automáticamente a Kast. Degrada al Estado. Lo rebaja. Lo muestra vulnerable, reactivo y encerrado en una pelea doméstica mientras las decisiones estratégicas se cruzan con los intereses de Washington y Beijing. En vez de dar una señal de firmeza nacional, Chile aparece como una república que discute quién mintió primero mientras el poder real se juega en otro tablero. Ese es el verdadero escándalo. No solo que se haya roto el traspaso, sino que, cuando llegó la hora de actuar con estatura, el sistema político volvió a exhibir su peor reflejo: el de una clase dirigente demasiado pequeña para el tamaño del conflicto que tiene encima.

  • Antofagasta lleva sus urgencias de seguridad a Santiago y pide acelerar helicóptero para la PDI y control fronterizo

    Antofagasta lleva sus urgencias de seguridad a Santiago y pide acelerar helicóptero para la PDI y control fronterizo
    • Ricardo Díaz expuso a la futura ministra Trinidad Steinert la cartera regional de proyectos en seguridad y advirtió la presión que enfrenta la zona por frontera, carga y dotación policial.

    Con una agenda centrada en la seguridad regional y en los desafíos que enfrenta Antofagasta por su condición fronteriza, el gobernador regional Ricardo Díaz Cortés sostuvo en Santiago una reunión con la futura ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, para exponer el trabajo que ha venido desarrollando el Gobierno Regional y presentar los proyectos que busca empujar en la próxima etapa.

    El encuentro permitió poner sobre la mesa una de las principales preocupaciones de la región: cómo reforzar la capacidad operativa del Estado en un territorio marcado por el aumento del flujo de cargas, la complejidad del control fronterizo y la necesidad de fortalecer la presencia policial. En ese contexto, Díaz detalló que el Gobierno Regional ya ha destinado más de 46 mil millones de pesos para apoyar a Carabineros, la Policía de Investigaciones y el Ejército, con el objetivo de mejorar la respuesta institucional en distintos puntos del territorio.

    La reunión en la capital también sirvió para revisar proyectos considerados estratégicos para Antofagasta. Uno de ellos es la compra de un helicóptero para la PDI, iniciativa que apunta a mejorar la capacidad de operación en zonas de altura y sectores fronterizos, donde la geografía y las distancias hacen más complejos los procedimientos de vigilancia y fiscalización. La propuesta aparece como una de las prioridades regionales ante el actual escenario de seguridad.

    Junto con ello, el gobernador abordó con la futura ministra los desafíos asociados al Corredor Bioceánico y al incremento del transporte de carga, un fenómeno que ha elevado la presión sobre los sistemas de control y revisión en la región. Frente a ello, se planteó la necesidad de avanzar en nuevos proyectos de fiscalización, modernizar Aduanas y consolidar un sistema de control integrado que permita responder con mayor eficacia a una realidad que exige más coordinación y tecnología.

    Desde la región se ha insistido en que Antofagasta no puede enfrentar estos desafíos con herramientas limitadas ni con una mirada centralista. Por eso, la cita en Santiago fue leída como una oportunidad para instalar prioridades concretas ante la futura conducción del Ministerio de Seguridad y para remarcar que el norte requiere una estrategia acorde a su peso económico y a su condición geográfica.

    Durante la reunión, Ricardo Díaz también compartió con Trinidad Steinert las proyecciones vinculadas al desarrollo de una industria alimentaria regional, en el marco de una estrategia de diversificación productiva. Aunque la seguridad fue el eje principal del encuentro, el gobernador planteó que el fortalecimiento del territorio también pasa por ampliar su base económica y generar nuevas capacidades de desarrollo.

    Otro de los puntos relevantes fue el impulso al proyecto de una Escuela de Formación de Carabineros y al plan de viviendas fiscales, dos iniciativas que buscan responder a una demanda permanente de la región: aumentar la dotación policial y generar condiciones que permitan atraer y mantener contingente en la zona. Ambas propuestas son vistas como claves para enfrentar el déficit de presencia policial en una región extensa, exigente y sometida a una presión operativa constante.

    La reunión entre el gobernador y la futura ministra dejó así instalada una hoja de ruta con énfasis en inversión, control territorial y fortalecimiento institucional. Más allá del balance de recursos ya ejecutados, el mensaje regional fue claro: Antofagasta necesita acelerar proyectos, fortalecer sus capacidades de vigilancia y asegurar que la seguridad del norte grande sea tratada como una prioridad nacional.

  • ZOFRI S.A. informa postergación del proceso de renovación anticipada de la concesión

    ZOFRI S.A. informa postergación del proceso de renovación anticipada de la concesión

    Zona Franca de Iquique S.A. (ZOFRI) informa que el proceso de renovación anticipada de la concesión será abordado en coordinación con la próxima administración de gobierno, manteniéndose plenamente vigente el contrato actual en los términos establecidos.

    La compañía continúa operando con normalidad bajo el marco contractual vigente, reafirmando su compromiso con la estabilidad operacional, el empleo y el desarrollo territorial en las regiones de Tarapacá y Arica y Parinacota.

    El Plan Estratégico 2026–2050, aprobado por más del 95% de los accionistas en Junta Extraordinaria, contempla una inversión superior a US$133 millones y la generación de más de 20 mil empleos adicionales en la próxima década, constituyendo la propuesta de expansión más relevante en la historia de la concesionaria. La postergación del proceso introduce un escenario de mayor incertidumbre respecto de los plazos de ejecución de dicha hoja de ruta, lo que puede incidir en decisiones de inversión que sostienen y amplían la actividad productiva regional.

    En este contexto, la estabilidad jurídica y la previsibilidad institucional resultan determinantes para la materialización de proyectos de infraestructura, expansión logística y desarrollo industrial. La redefinición de los plazos podría impactar el ritmo de creación de empleo y la competitividad territorial en el mediano plazo.

    Al respecto, el presidente del directorio de ZOFRI S.A., Iván Berríos Camilo, señaló que “el Plan Estratégico aprobado proyecta una expansión relevante de inversión y empleo para la región. Cuando los procesos de planificación se reprograman, también lo hacen decisiones de inversión que requieren certeza y visión de largo plazo. Nuestro compromiso es seguir trabajando para resguardar la competitividad del norte grande y proteger las oportunidades de desarrollo para miles de familias”.

    ZOFRI S.A. reafirma su disposición a colaborar técnica y constructivamente en esta nueva etapa, manteniendo una postura institucional y transversal. La compañía continuará cumpliendo íntegramente sus obligaciones contractuales, incluyendo la transferencia del 15% de sus ingresos brutos a los municipios, y fortaleciendo el ecosistema franco como plataforma estratégica para el desarrollo del norte de Chile.

  • Transición al borde del quiebre: La Moneda acusa a Kast de forzar una retractación por el cable chino

    Transición al borde del quiebre: La Moneda acusa a Kast de forzar una retractación por el cable chino
    • El Gobierno endureció el tono tras la abrupta salida de José Antonio Kast de La Moneda y aseguró que el presidente electo sí reconoció haber sido advertido por Gabriel Boric sobre la crisis del cable submarino y las presiones de Estados Unidos. El choque abrió una grieta política mayor en la recta final del cambio de mando.

    Lo que debía ser una reunión de coordinación entre el Presidente Gabriel Boric y su sucesor terminó convertido en una escena de alto voltaje político que dejó a la transición presidencial chilena al borde del descrédito. La Moneda acusó este martes al presidente electo José Antonio Kast de exigir una retractación por una conversación que, según el propio Gobierno, sí existió y cuyo contenido habría sido reconocido por el propio líder republicano ante ministros salientes y entrantes. El motivo del quiebre no fue cualquier tema: fue el polémico cable submarino ligado a China y la advertencia que Estados Unidos habría hecho al Ejecutivo chileno sobre sus implicancias.

    La versión fue entregada por el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, quien no solo confirmó el fuerte desencuentro entre ambos mandatarios, sino que fue más allá y dejó instalada una acusación políticamente explosiva. Según detalló, Boric le recordó a Kast que el 18 de febrero sostuvieron una llamada de 16 minutos en la que le planteó la necesidad de reunirse para abordar varios temas sensibles de la transición, entre ellos la situación del cable chino. La controversia, sostuvo el secretario de Estado, surgió cuando el presidente electo exigió que el Mandatario se retractara de haber informado previamente ese antecedente. Y, de acuerdo con la versión oficial, Boric se negó porque aquello “había acontecido”.

    El problema para Kast, si se confirma lo relatado por Elizalde, es político y no menor. Porque el ministro aseguró que, una vez terminada la reunión bilateral, ambos mandatarios se dirigieron al Salón Amarillo de La Moneda, donde los esperaban ministros en ejercicio y futuras autoridades, y que allí el presidente electo reconoció tanto la existencia de la llamada del 18 de febrero como el hecho de que Boric le había dicho que el tema del cable chino debía conversarse entre ambas administraciones por la advertencia o amenaza proveniente de Estados Unidos. Si eso fue así, la discusión dejó de ser sobre la existencia del aviso y pasó a ser sobre el costo político de admitirlo públicamente.

    El golpe para la imagen de la transición es evidente. La Moneda calificó la salida anticipada de Kast como “una mala señal para nuestra democracia y para el país”, una frase que no solo busca marcar la gravedad del episodio, sino también instalar una responsabilidad política clara sobre el mandatario electo. No se trata de una diferencia protocolar ni de una desavenencia menor entre equipos. Lo que está en juego es algo más delicado: la credibilidad de las partes en medio de una crisis geopolítica que ya puso a Chile en la mira internacional.

    Y ahí está el verdadero corazón del conflicto. El cable submarino con China dejó de ser hace rato una discusión técnica sobre telecomunicaciones. Hoy es un símbolo de algo mucho más profundo: la dificultad de Chile para moverse con autonomía en un escenario donde chocan los intereses estratégicos de Washington y Beijing. Las advertencias de Estados Unidos, el retroceso del Gobierno en la tramitación y las posteriores sanciones contra personeros del Ejecutivo terminaron por transformar un expediente administrativo en una disputa de soberanía. En ese contexto, la transición entre Boric y Kast debió haber sido un espacio de coordinación seria. Pero terminó convertida en una pugna de versiones.

    La Moneda intenta ahora defenderse de una acusación especialmente dañina: haber ocultado información al próximo gobierno. Por eso la versión de Elizalde tiene un objetivo claro. No solo busca ratificar que Boric actuó con transparencia, sino además desmontar la tesis de que Kast habría sido marginado de un asunto de alta sensibilidad. El mensaje del Ejecutivo es que el presidente electo sí fue informado, sí sabía que el tema existía y sí estaba al tanto de que Estados Unidos había intervenido con advertencias. Si pese a eso resolvió cortar el diálogo, entonces el quiebre no respondería a falta de información, sino a una decisión política de endurecer el tono y marcar distancia.

    Pero si esa es la apuesta de Kast, también entraña riesgos. Porque una cosa es diferenciarse del gobierno saliente y otra muy distinta es aparecer en plena transición como el actor que dinamita una reunión clave por una disputa sobre el relato. Gobernar no consiste en ordenar una conferencia de prensa ni en ganar una pulseada de versiones. Consiste en hacerse cargo de conflictos complejos, y este lo es. Si el próximo Presidente va a iniciar su mandato en medio de un choque entre Estados Unidos y China por infraestructura estratégica, la señal esperable era de prudencia, no de ruptura.

    El episodio, además, vuelve a dejar mal parado al Gobierno de Boric. Aunque hoy intente mostrarse como víctima de una exigencia improcedente, lo cierto es que la crisis del cable chino también revela las debilidades de su propia conducción. El oficialismo no logró blindar políticamente una decisión de alto impacto, no consiguió construir una narrativa clara cuando comenzaron las presiones externas y ahora termina su mandato atrapado en una controversia que erosiona la ceremonia republicana del traspaso. La defensa de última hora no alcanza para borrar la improvisación que marcó el manejo del tema.

    Lo más inquietante, en todo caso, no es el cruce entre Boric y Kast, sino la pequeñez con que la política chilena está abordando un asunto de Estado. Chile enfrenta un conflicto geopolítico serio, con implicancias estratégicas, comerciales y diplomáticas, pero sus máximas autoridades parecen enfrascadas en una pelea sobre retractaciones, tonos y versiones de una llamada telefónica. Es el retrato de una dirigencia que, cuando el escenario se vuelve grande, vuelve a refugiarse en la lógica chica del cálculo interno.

    Y ese es el fondo editorial de esta historia. El daño no está solo en que una reunión terminara mal ni en que dos presidentes salgan enfrentados a una semana del cambio de mando. El daño real es que Chile se muestra débil justo cuando más necesita proyectar firmeza. Débil frente a las potencias, débil en su transición, débil en la forma en que convierte una discusión estratégica en una riña política de corto vuelo. Mientras Boric y Kast disputan quién dijo la verdad primero, el país vuelve a perder algo más importante: autoridad, seriedad y estatura de Estado.

  • Boric y Kast rompen dialogo por el cable chino y exponen a Chile en plena presión de EE.UU.

    Boric y Kast rompen dialogo por el cable chino y exponen a Chile en plena presión de EE.UU.
    • El Presidente acusó al mandatario electo de exigirle una retractación y dio por frustrada una reunión clave en La Moneda. El conflicto deja al descubierto una transición envenenada, un Estado bajo presión externa y una disputa política que ya golpea la imagen de Chile.

    La transición presidencial chilena, esa ceremonia republicana que durante años se exhibió como una prueba de madurez institucional, crujió este martes en el peor momento y por el tema más sensible posible. No fue una descoordinación menor ni un roce de pasillo. Fue un quiebre político en toda regla. Gabriel Boric salió molesto, duro y sin disimulo a acusar que José Antonio Kast le exigió retractarse de haberle advertido previamente sobre la crisis del cable chino. Como se negó, dijo el Mandatario, el presidente electo decidió dar por terminadas las bilaterales. La escena dejó una imagen demoledora: el gobierno saliente y el entrante enfrentados en público mientras Chile intenta administrar una presión directa de Estados Unidos.

    El punto no es menor. Porque detrás de la frase de Boric —“el presidente electo me pidió que me retracte”— no solo hay una disputa personal o un desmentido cruzado. Lo que se abrió fue una pugna por el control del relato en medio de una crisis que ya superó hace rato el plano técnico y administrativo. El llamado cable China-Chile, que partió como una tramitación de concesión en el área de telecomunicaciones, terminó convertido en una bomba diplomática que dejó a tres altos personeros del gobierno sancionados por Washington y a la política chilena entrampada entre la presión de una potencia, la incomodidad frente a otra y la incapacidad de actuar con una sola voz.

    Boric intentó ordenar públicamente la secuencia. Dijo que, ante una tramitación aparentemente normal, el gobierno recibió amenazas de Estados Unidos, y que por lo mismo estimó prudente advertirle a Kast que una decisión de ese calibre, por su sensibilidad geopolítica, debía ser conversada entre la administración saliente y la entrante. Luego agregó que, una vez conocidas las sanciones estadounidenses, intentó comunicarse insistentemente con el presidente electo desde Rapa Nui, pero no obtuvo respuesta. Su conclusión fue directa: existió voluntad de transparencia por parte de La Moneda, pero no de la contraparte para sostener el diálogo.

    La dureza del mensaje no estuvo solo en el contenido, sino en el tono. Boric ya no habló como jefe de Estado cerrando su mandato, sino como un Presidente obligado a defenderse de una acusación de mentira en medio del traspaso. Y eso, por sí solo, ya constituye una señal política grave. Porque cuando en la última semana de gobierno el Presidente de la República debe salir a jurar, ante cámaras, que informó lo que debía informar, el problema deja de ser comunicacional. Se vuelve institucional.

    Pero la crisis no comenzó este martes. Lo ocurrido en La Moneda fue la explosión visible de una cadena de errores, omisiones y presiones que viene incubándose desde hace semanas. El proyecto de cable submarino asociado a China Mobile avanzó dentro del aparato estatal hasta convertirse en una decisión concreta, pero luego retrocedió abruptamente cuando Estados Unidos levantó alertas respecto de sus implicancias estratégicas. Allí se produjo el nudo político más incómodo del caso: el Estado chileno mostró que una advertencia externa fue suficiente para alterar el curso de una tramitación soberana. Y aunque el gobierno ha intentado vestir esa decisión con el lenguaje de la prudencia, la señal ya quedó instalada: Chile se movió cuando Washington tensó la cuerda.

    Ese dato es especialmente delicado porque instala una pregunta que nadie en el oficialismo ni en la oposición parece querer responder de frente: ¿quién conduce realmente las decisiones estratégicas del país cuando colisionan los intereses de Estados Unidos y China? Si la concesión avanzó, hubo convicción o improvisación. Si luego se frenó por presión norteamericana, hubo prudencia o subordinación. En ambos casos, lo que aparece debilitado es la imagen de autonomía. Y esa es precisamente la peor noticia para un país pequeño que intenta proyectar estabilidad en medio de una guerra comercial, tecnológica y diplomática entre gigantes.

    En ese cuadro, las sanciones impuestas por Estados Unidos contra tres autoridades chilenas terminaron por incendiar el escenario. No fue una advertencia amistosa ni una reserva diplomática. Fue una señal de fuerza, un castigo político en regla. Washington resolvió golpear con nombre y apellido a integrantes de un gobierno democrático por haber promovido o facilitado una iniciativa considerada riesgosa para la seguridad regional. La magnitud del gesto dejó a La Moneda arrinconada y expuso una verdad incómoda: en el tablero geopolítico real, las cortesías duran hasta que aparecen los intereses estratégicos.

    Sin embargo, reducir todo a la presión externa sería una salida cómoda y falsa. El problema también es chileno. El gobierno de Boric administró este asunto con opacidad, con desprolijidad política y con una evidente falta de control sobre las consecuencias de cada paso. Si sabía que el proyecto era explosivo, debió blindarlo institucionalmente o congelarlo antes. Si estimaba que correspondía seguir adelante, debía asumir ese costo con claridad y no retroceder a media marcha. Lo que no podía hacer era quedar atrapado en la peor zona posible: la de una decisión que avanzó lo suficiente para irritar a Washington, pero no lo bastante como para sostener una postura de soberanía sin titubeos.

    Kast, por su parte, tampoco sale indemne. Podrá estimar que recibió antecedentes tarde, de manera incompleta o bajo una lógica política que hoy le resulta sospechosa. Pero si frente a un conflicto internacional de esta magnitud su primera jugada fue exigir una retractación y romper la conversación, la señal tampoco tranquiliza. Chile no necesita un mandatario electo concentrado en ganar la discusión del día; necesita a alguien capaz de administrar una crisis estratégica sin convertir la transición en un ajuste de cuentas.

    Porque el verdadero problema de fondo no es quién ganó esta pasada mediática ni quién dijo antes o después una determinada frase. El problema es otro: Chile quedó expuesto. Expuesto a la presión de Estados Unidos, expuesto a la lectura interesada de China, expuesto a una transición crispada y expuesto, sobre todo, a la fragilidad de una clase política que no logra actuar con sentido de Estado cuando el escenario se pone serio.

    La reunión fallida entre Boric y Kast no fue, entonces, una anécdota de cierre de mandato. Fue el síntoma visible de una enfermedad más profunda. Mostró a un gobierno saliente a la defensiva, a una administración entrante más preocupada de marcar distancia que de construir continuidad, y a un Estado atrapado entre la impotencia y la improvisación. La peor combinación posible cuando lo que está en juego no es un debate doméstico, sino la posición internacional de Chile en un conflicto que no controla, pero del que ya es parte.

    Y aquí está el remate incómodo que la política preferiría esquivar: mientras Boric y Kast se disputan la verdad de una conversación, Chile pierde algo bastante más importante que una versión de los hechos. Pierde espesor, pierde autoridad y pierde margen. En tiempos de presión geopolítica, un país no se debilita solo cuando cede ante potencias extranjeras; también se debilita cuando sus propios líderes convierten una cuestión de Estado en una pelea de trinchera. Ese es el daño real. Y ese daño, a diferencia de los discursos, no se corrige con una conferencia de prensa.

  • Carabineros detiene a sujeto por conducción temeraria en ruta 5 norte

    Carabineros detiene a sujeto por conducción temeraria en ruta 5 norte
    • Presencia permanente apunta a prevenir accidentes e ilícitos.

    En la tarde del pasado domingo, Carabineros de la Tenencia de Baquedano, dependiente de la 2ª Comisaría de Antofagasta, detuvo a un conductor por el delito de Conducción Temeraria, en el marco del despliegue preventivo y operativo permanente que desarrolla la unidad en las rutas y caminos de su jurisdicción, especialmente en la Ruta 5 Norte.

    El procedimiento se concretó en un control carretero focalizado, cuyo objetivo era prevenir accidentes de tránsito e ilícitos. En ese contexto, Carabineros sorprendió al conductor de un automóvil, (chileno de 27 años), desplazándose a 174 km/h en un sector donde la velocidad máxima permitida es de 100 km/h, superando ampliamente el límite establecido.

    Es probable que la oportuna fiscalización de Carabineros haya evitado un grave accidente de tránsito, considerando los altos riesgos asociados a la conducción a exceso de velocidad, entre ellos la pérdida de control del vehículo, mayor distancia de frenado y el aumento considerable en la gravedad de las lesiones en caso de colisión.

    Cabe señalar que sólo hace unos días, Carabineros de esta unidad detuvo en la misma ruta a otro sujeto por Conducción Temeraria, quien además se encontraba en estado de ebriedad, lo que reafirma el importante trabajo que realiza el personal policial, que se refleja en el compromiso constante con la prevención y la seguridad vial, manteniendo presencia activa en las rutas.

    De acuerdo con el artículo 197 quinquies de la Ley de Tránsito N° 18.290, la Conducción Temeraria constituye delito y es cuando se excede en 60 km/h o más la velocidad máxima autorizada. Las penas incluyen prisión en su grado máximo, multas de 2 a 10 UTM y suspensión o cancelación de la licencia.

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