- La mayoría de los extranjeros reconducidos desde Chile por ingresos irregulares corresponde a ciudadanos venezolanos y bolivianos, según el balance oficial del Servicio Nacional de Migraciones.
El paso fronterizo de Colchane se ha convertido en uno de los principales puntos de aplicación de la política de reconducción de extranjeros en situación irregular, mecanismo que en los últimos meses volvió a mostrar su magnitud con cifras que reflejan la presión migratoria en la macrozona norte. De acuerdo con el último informe del Servicio Nacional de Migraciones, entre el 28 de marzo de 2025 y el 31 de enero pasado, un total de 4.027 personas extranjeras fueron reconducidas desde Chile hacia Bolivia tras ser detectadas ingresando por pasos no habilitados.
Los antecedentes forman parte del informe final de gestión 2022-2026 del exdirector del organismo, Luis Thayer, documento que resume la evolución de una herramienta que ha sido presentada por la autoridad como una de las principales respuestas operativas frente al ingreso irregular por la frontera altiplánica. Dentro de ese universo, la mayor cantidad de casos corresponde a ciudadanos venezolanos, con 1.812 reconducciones, equivalentes al 44,9% del total. A ellos se suman 1.681 ciudadanos bolivianos, que representan el 41,7% de las personas devueltas por esta vía.
La diferencia entre ambos grupos da cuenta de una realidad compleja en la zona norte: por una parte, ciudadanos de terceros países que utilizan territorio boliviano como ruta de tránsito para intentar ingresar a Chile; y por otra, nacionales bolivianos sorprendidos cruzando por rutas no autorizadas. En conjunto, ambas nacionalidades concentran la gran mayoría de los procedimientos ejecutados en Colchane durante el período informado.
El reporte también describe cómo fue escalando el funcionamiento del sistema. En sus primeras semanas de implementación se definió una etapa de marcha blanca, en la que se estableció un máximo de 10 reconducciones diarias para ciudadanos de terceros países. Con el paso del tiempo, y una vez afinados los procedimientos, la capacidad aumentó hasta llegar a 40 personas por día, o su equivalente semanal, en línea con la cantidad de ingresos irregulares detectados en la actualidad.
Más allá del comportamiento registrado en Colchane, el balance nacional muestra la amplitud que ha alcanzado esta medida desde su puesta en marcha en 2022. Según el mismo informe, en todo el país se ha reconducido a 19.201 extranjeros en situación migratoria irregular que intentaron entrar a territorio chileno. La cifra posiciona a esta herramienta como uno de los mecanismos más visibles dentro de la política de control fronterizo implementada en los últimos años.
El desglose anual también permite observar variaciones en la intensidad del fenómeno. Durante 2025 se contabilizaron 5.057 personas reconducidas, lo que representó un alza de 19,4% respecto de 2024, cuando se registraron 4.235 casos. Sin embargo, el punto más alto de toda la serie ocurrió en 2023, año en que se alcanzaron 6.543 reconducciones, la mayor cifra desde el inicio de esta política.
Para el exdirector Luis Thayer, estos números reflejan el impacto concreto del mecanismo. En su evaluación, la reconducción ha demostrado ser una herramienta eficaz para fortalecer la gestión de la frontera, al impedir el ingreso de miles de personas que intentaron entrar al país de manera clandestina. Su lectura apunta a que el procedimiento no solo cumple una función administrativa, sino también disuasiva, al establecer una respuesta inmediata frente a cruces ilegales detectados por las autoridades.
Uno de los hitos decisivos para la consolidación de esta política ocurrió el 27 de febrero de 2025, cuando la entonces ministra del Interior, Carolina Tohá, viajó a La Paz para suscribir el acuerdo de reconducción con Bolivia. Ese entendimiento marcó un cambio relevante en la relación bilateral sobre esta materia, considerando que hasta entonces el país vecino se había resistido a avanzar en un pacto de estas características con Chile.
La firma del acuerdo permitió destrabar un aspecto clave en la administración de la frontera norte, especialmente en Colchane, donde por años se concentró una parte importante del debate público sobre migración irregular, seguridad y capacidad del Estado para responder a un flujo constante de ingresos clandestinos. Desde entonces, las reconducciones hacia Bolivia comenzaron a adquirir mayor continuidad y volumen, transformándose en un componente estable del control migratorio.
El escenario descrito por el informe de cierre de la administración saliente deja, además, una señal para la nueva conducción del Servicio Nacional de Migraciones, que ahora será encabezado por Frank Sauerbaum. El desafío no solo pasa por mantener la operatividad del mecanismo, sino también por evaluar su sostenibilidad, su coordinación con los países vecinos y su efecto real en la reducción de los cruces irregulares.
En la práctica, las cifras muestran que la frontera sigue siendo un espacio de alta exigencia para el Estado. Aunque miles de personas han sido reconducidas, los intentos de ingreso ilegal continúan revelando la persistencia de un fenómeno complejo, impulsado por crisis económicas, inestabilidad regional y redes de tránsito que aprovechan las condiciones geográficas del altiplano.
Así, el balance de Colchane no solo resume un dato estadístico. También expone una de las mayores tensiones que ha enfrentado Chile en su frontera norte durante los últimos años: compatibilizar el resguardo territorial, el cumplimiento de la ley y la respuesta institucional ante una migración irregular que sigue poniendo a prueba la capacidad de control del país.