Cadem: El 80% de los chilenos cree que el mal uso de licencias médicas ocurre tanto en el sector público como en el privado

  • Un amplio rechazo generó en la ciudadanía el escándalo por los más de 25 mil funcionarios públicos que viajaron al extranjero mientras estaban con licencia médica. La mayoría exige sanciones severas, incluyendo devolución de dineros, despidos y prohibiciones para ejercer cargos públicos.

Una contundente percepción de transversalidad en el mal uso de licencias médicas quedó en evidencia esta semana, luego de que una nueva encuesta revelara que un 80% de los chilenos considera que esta práctica se da tanto en el sector público como en el privado. Solo un 17% opina que el problema se limita al ámbito estatal, en medio del escándalo por más de 25 mil funcionarios públicos que habrían salido del país mientras estaban con licencia médica.

El sondeo, realizado en la segunda semana de junio, refleja el fuerte impacto que ha tenido en la opinión pública este caso, del cual un 96% de los encuestados aseguró haber escuchado o sabido. Los cuestionamientos apuntan principalmente a las municipalidades (48%), seguidas de hospitales y universidades (37%), y en menor medida al gobierno central y ministerios (34%).

Las opiniones respecto a las sanciones que deberían aplicarse a los funcionarios involucrados son mayoritariamente duras: un 92% cree que deben devolver los dineros recibidos, un 88% considera que deben ser despedidos por faltas graves a la probidad, un 81% estima que no deberían volver a ejercer cargos públicos, y un 74% va aún más lejos, señalando que deberían enfrentar demandas penales.

Viajes al extranjero en licencia: ¿debería permitirse?

En relación al uso legítimo de licencias médicas y su compatibilidad con viajes al extranjero, la opinión pública muestra una postura restrictiva. Un 82% piensa que, aunque la licencia sea verdadera, la persona no debería poder salir del país. Sin embargo, esta mirada se flexibiliza cuando se consideran casos específicos.

En situaciones de enfermedad terminal, un 75% considera válido que la persona viaje, posiblemente para cumplir deseos personales o recibir tratamientos especiales. En cambio, solo un 44% respalda la posibilidad de viajar en casos de salud mental o estrés laboral, y un 40% lo aprueba para quienes se encuentren en etapas de pre y postnatal.

Desaprobación presidencial en alza

En paralelo al malestar generado por el manejo de las licencias médicas en el aparato estatal, la evaluación ciudadana del Presidente Gabriel Boric experimenta una leve variación. Según el mismo estudio, un 34% aprueba su gestión, una caída de un punto porcentual respecto a la semana anterior, mientras que un 61% la desaprueba, subiendo dos puntos.

Si bien no se trata de un cambio estadísticamente significativo, el escenario refleja un contexto de creciente desconfianza hacia las instituciones y exigencias ciudadanas por una mayor fiscalización y sanciones ejemplares, tanto en el sector público como privado.

Un reflejo de una crisis estructural

El escándalo por los viajes con licencia médica —y su percepción de impunidad— ha abierto un debate nacional sobre la necesidad de modernizar los sistemas de control, fortalecer la ética en el servicio público y revisar las normativas vigentes que rigen el uso de licencias en Chile.

Organizaciones civiles, expertos en salud laboral y autoridades han coincidido en que se requiere una reforma profunda que no solo permita detectar y sancionar el mal uso, sino también fortalecer el respaldo a quienes realmente necesitan apoyo médico sin que su dignidad sea puesta en duda por los abusos ajenos.

Mientras tanto, la ciudadanía mantiene su juicio severo: el 80% no distingue entre lo público y lo privado cuando se trata de malas prácticas, y espera respuestas claras y contundentes de las autoridades.

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