- La víctima viajaba junto a su padre y una tía cuando la familia fue abordada por un grupo de delincuentes en la caletera de la Ruta 5 Sur. El menor quedó atrapado en el cinturón de seguridad y fue arrastrado por varios kilómetros en el vehículo robado. El Presidente José Antonio Kast lamentó el crimen y sostuvo que “no hay cifra que supla el dolor de una familia”.
Un violento delito registrado en la comuna de San Bernardo conmociona al país, luego que un niño de 12 años muriera tras ser víctima de una encerrona junto a su familia. El hecho ocurrió en la caletera de la Ruta 5 Sur, a la altura de calle General Urrutia, en el sector de Catemito, cuando el menor viajaba junto a su padre y una tía con destino a la comuna de Puente Alto.
De acuerdo con los primeros antecedentes de la investigación, la familia, de origen argentino-chileno, fue interceptada por al menos cuatro delincuentes, quienes habrían utilizado otro automóvil para bloquearles el paso e intimidarlos con armas cortopunzantes con el objetivo de sustraerles el vehículo. En medio del ataque, las víctimas fueron obligadas a descender del automóvil, sin embargo, el niño no habría alcanzado a salir completamente y quedó atrapado con el cinturón de seguridad.
Tras concretar el robo, los antisociales iniciaron la huida a bordo del vehículo de la familia. En ese momento, la víctima fue arrastrada por varios kilómetros hasta el sector de avenida Portales con Leonardo da Vinci, lugar donde posteriormente el automóvil fue abandonado. Producto de las graves lesiones sufridas, el menor falleció.
El fiscal Occidente, Juan Carlos Hidalgo, entregó detalles preliminares de la dinámica del hecho y explicó que el niño habría intentado liberarse o descender del vehículo durante la fuga. “Probablemente, el menor quiso liberarse o bajar del vehículo, quedando enredado en el cinturón de seguridad, motivo por el cual fue arrastrado por varios kilómetros”, señaló el persecutor.
Según los antecedentes recabados hasta ahora, los autores del delito serían menores de edad. Además, la investigación apunta a que el grupo habría participado minutos antes en otro robo de vehículo ocurrido en un servicentro Shell ubicado en calle Eyzaguirre, también en San Bernardo. Ese automóvil habría sido utilizado posteriormente para cometer la encerrona que terminó con la muerte del niño, por lo que una de las líneas investigativas apunta a que la banda se encontraba realizando un “tour delictual” por distintos sectores de la comuna.
La gravedad del caso activó un amplio despliegue policial durante la noche y madrugada. Carabineros informó que se trabaja intensamente para dar con el paradero de los responsables, con la participación de equipos especializados del OS9, unidades territoriales, funcionarios de distintas comunas de la Región Metropolitana, personal de búsqueda de vehículos y equipos de la Sección de Investigación Policial.
El teniente coronel Pablo Hernández Romero indicó que el despliegue busca obtener resultados concretos en el menor tiempo posible. “Tenemos prácticamente toda la SIP de la Región Metropolitana trabajando en el sector. La idea es que tenga resultados positivos en la ubicación de los responsables de este macabro hecho”, afirmó.
En paralelo, durante la madrugada también se sumó el helicóptero de la Prefectura Aeropolicial de Carabineros, con el objetivo de apoyar las labores de rastreo y reconstruir el recorrido realizado por los delincuentes. La investigación ya permitió ubicar el vehículo utilizado para cometer el robo, mientras que tanto ese automóvil como el de las víctimas quedaron en manos de equipos especializados para el levantamiento de evidencia, peritajes y revisión de eventuales rastros que permitan identificar a los involucrados.
Los equipos policiales y del Ministerio Público trabajan ahora en establecer la participación de cada uno de los integrantes del grupo, determinar el trayecto completo de la huida, revisar cámaras de seguridad públicas y privadas, y reunir antecedentes que permitan sustentar las futuras imputaciones penales.
El crimen provocó una fuerte reacción del Gobierno. Desde el Palacio de La Moneda, el Presidente José Antonio Kast lamentó el asesinato del menor y expresó su solidaridad con la familia. “No hay cifra que supla el dolor de una familia”, sostuvo el Mandatario, al referirse a un caso que calificó como dramático y que vuelve a instalar en el debate público la violencia asociada a los delitos contra conductores.
“Lamentamos el asesinato de un joven víctima de la delincuencia. Un joven aparentemente asesinado por otros jóvenes, que iba en un vehículo junto a su familia. Fue arrastrado por ese vehículo, encontrando la muerte”, señaló el jefe de Estado.
Kast agregó que la edad de la víctima profundiza el impacto del crimen. “12 años equivale más o menos a séptimo básico, que es donde uno se prepara para jugar, para tener amigos, para proyectarse en la vida. Esto es dramático”, expresó.
El Presidente también vinculó el hecho con la necesidad de reforzar las políticas públicas de prevención, seguridad y educación, especialmente ante la participación de menores de edad en delitos de alta violencia. “Hemos estado todos trabajando en contra de la delincuencia. Las cifras han mejorado en temas de homicidios, portonazos, de persecución de la acción penal. Pero no hay cifra que supla el dolor de una familia. El asesinato de un niño hace que todas estas cifras, para la familia, para una nación, no lleguen a ningún destino. El dolor no se calma”, afirmó.
En esa línea, el Mandatario planteó una reflexión sobre la incorporación de niños y adolescentes a dinámicas delictuales. “La pregunta es por qué otros niños han llegado a ser víctimas del crimen organizado, por qué otros niños han llegado a este nivel de violencia. La pregunta es dónde los perdimos. En algún momento fuimos perdiendo a nuestros hijos, a nuestros niños en manos del crimen organizado”, dijo.
Asimismo, sostuvo que parte del problema responde a una pérdida del concepto de autoridad, al debilitamiento de la estructura familiar y a respuestas tardías del Estado. “Gran parte de ello es porque hemos perdido el concepto de la autoridad, se ha disgregado la familia y porque nuestras políticas públicas han llegado tarde”, añadió, mencionando también situaciones recientes de vulneración de derechos de niños y adolescentes.
El asesinato del menor reabrió la preocupación por la violencia de las encerronas y portonazos en la Región Metropolitana, delitos que en los últimos años han generado alta sensación de inseguridad por su nivel de agresividad y por el riesgo directo para las víctimas. En este caso, la brutalidad del desenlace elevó la urgencia de las diligencias policiales y judiciales para esclarecer completamente lo ocurrido.
Mientras la familia enfrenta el impacto de la tragedia, Carabineros y la Fiscalía mantienen las diligencias en curso para detener a los responsables. La prioridad, según las autoridades, es identificar a los autores, establecer su grado de participación y llevarlos ante la justicia por un crimen que ha generado profundo dolor e indignación pública.