- La renta variable internacional intenta sostenerse en terreno positivo pese al impacto del petróleo caro, la presión de las tasas y la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente. En Chile, el IPSA llega debilitado, con el tipo de cambio presionado y el cobre retrocediendo.
Por Liza Salinas, Branch Business Director Liberty Finance – Life Academy official marketing partner
Los mercados globales iniciaron este martes en un ambiente de cautela, marcados por un escenario internacional que combina alta tensión geopolítica, petróleo en niveles históricamente elevados y una creciente incomodidad en la renta fija. El cierre del estrecho de Ormuz sigue operando como el principal factor de riesgo para los inversionistas, mientras la apertura de canales diplomáticos entre Washington y Teherán mantiene una cuota de optimismo que, por ahora, evita correcciones más profundas en las bolsas.
En Wall Street, los futuros apuntan a una apertura moderadamente positiva, aunque el tono definitivo de la jornada dependerá de la evolución de la crisis en Medio Oriente y de las señales que entregue el mercado de bonos. El salto de los rendimientos del Tesoro registrado el viernes pasado, en la última jornada de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal, dejó instalada una señal de alerta entre los operadores. Si bien esta mañana se observa cierto alivio en las tasas, la renta fija continúa siendo la variable más sensible para la renta variable global.
La llegada de Kevin Warsh a la conducción de la Fed se produce en un momento particularmente complejo. Con los tipos de interés aún ubicados en el rango de 3,50% a 3,75% y sin señales claras de un recorte próximo, el banco central estadounidense enfrenta el desafío de contener las presiones inflacionarias derivadas del crudo, sin asfixiar el crecimiento económico ni provocar un ajuste más severo en los mercados financieros.
En Europa, las principales plazas abrieron condicionadas por el sesgo bajista de la jornada anterior. Londres muestra una mayor capacidad de resistencia, mientras Frankfurt y París operan con caídas moderadas. El encuentro del G7 en París, convocado para coordinar posiciones frente a la crisis energética y el suministro de materias primas críticas, no ha generado hasta ahora anuncios capaces de modificar de manera relevante el ánimo de los inversionistas.
El impacto también se siente en América Latina y particularmente en Chile. El IPSA llega debilitado tras cerrar la semana pasada con su cuarta caída semanal consecutiva, acumulando pérdidas en dólares superiores al 4% en solo cinco jornadas. A ello se suma el fuerte aumento de las tasas swap, que avanzaron más de 10 puntos base, reflejando el contagio de la volatilidad global en el mercado local de renta fija.
El tipo de cambio se mantiene presionado al alza, en un contexto donde el peso chileno vuelve a quedar expuesto a dos fuerzas externas relevantes: el precio del petróleo y el comportamiento del cobre. Mientras el crudo continúa en rangos que alimentan preocupaciones inflacionarias, el metal rojo extiende su retroceso ante los temores de menor crecimiento global y el estancamiento diplomático en Medio Oriente.
En este cuadro de fragilidad, el principal evento corporativo de la semana será la publicación de resultados de Nvidia, prevista para este miércoles al cierre de Wall Street. El mercado llega con expectativas extremadamente altas, con ingresos trimestrales estimados en torno a los US$78.000 millones y US$79.000 millones, además de un crecimiento interanual cercano al 78%.
La atención estará puesta en el desempeño del segmento de centros de datos, considerado el corazón del auge de la inteligencia artificial, y en la guía que entregue la compañía para el próximo trimestre. Sin embargo, el riesgo para Nvidia no está solo en cumplir o superar las estimaciones, sino en satisfacer un nivel de exigencia que el propio mercado ha elevado de manera significativa. En tres de sus últimas cuatro presentaciones, la acción cayó pese a entregar cifras mejores a las esperadas, una señal de que las valorizaciones actuales dejan poco margen para la decepción.
Las declaraciones de Jensen Huang sobre la demanda de chips Blackwell y los sistemas Vera Rubin de próxima generación podrían transformarse en un punto de inflexión para el ánimo global. Una guía sólida reforzaría la narrativa de crecimiento tecnológico que ha sostenido al S&P 500 durante seis semanas consecutivas. En cambio, cualquier señal de moderación podría amplificar las dudas en un mercado ya presionado por bonos, petróleo y geopolítica.
En paralelo, el oro se mantiene en niveles elevados, reflejando la persistencia de la aversión al riesgo. El petróleo, aunque cede algo de terreno en las primeras horas de la jornada, continúa en rangos que amenazan con trasladarse a la inflación, los costos logísticos y los márgenes corporativos.
La semana que comienza será clave para determinar si los mercados logran estabilizarse apoyados en los resultados empresariales o si la combinación de tasas altas, energía cara y tensión geopolítica termina imponiéndose sobre el impulso alcista reciente. Por ahora, el mercado no parece entrar en pánico, pero tampoco encuentra razones suficientes para recuperar plenamente la confianza.