- La académica de la UNAP, Romina Ramos doctorada en Ciencias Sociales, en entrevista con el medio, sostuvo que “efectivamente las personas que están en situación de desplazamientos forzados buscan las mejores condiciones climáticas para poder desplazarse”.
Por Isabel frías Periodista UC.
Ramos que ha hecho una trayectoria significativa en el campo de la inmigración: Nadie más oportuna para conversar acerca de las diversas tesis y especulaciones que han surgido en el último mes acerca de que se “avecina una nueva ola migratoria para las regiones del Norte del país.

¿Es factible prever con anticipación que se produzcan olas de migración nuevamente por Colchane o la Macrozona Norte?
– Creo que cuando se analizan los fenómenos migratorios hay que poner en contexto muchas variables y también la climatológica en términos de las movilidades internacionales y si nos situamos en nuestros contextos locales efectivamente las personas que están en situación de desplazamientos forzados buscan las mejores condiciones climáticas para poder desplazarse.
¿Cómo se ha dado aquello?
– Hasta el año pasado por lo menos lo que se visualizaba era que, en este caso, fines de noviembre o principios de diciembre hasta febrero son los meses en que más se ha detectado más personas en ingresos por la frontera de Tarapacá, sector de Colchane. Pero, es solo una dimensión del fenómeno porque existen otras que inciden.
¿Cómo cuáles?
– Una son los cambios en las políticas migratorias en otros países y que lleva a que las personas tomen otras estrategias de movilidad. De hecho, hay autores y autoras que hablan incluso de “caminantes” y que están permanentemente moviéndose y buscando en definitiva el objetivo final que es mejorar sus condiciones de vida.
Deme un ejemplo, por favor
– Si Estados Unidos, por ejemplo, implementa una medida de posibilidad de regularización, entonces se advierte que las personas comienzan a cambiar su ruta migratoria hacia el Norte, sobre todo para quienes están más cerca.
Ahora, otro factor a considerar son las condiciones materiales de los países de origen. Por ello, no es lo mismo referirse a desplazamientos desde Haití en un contexto de desastre natural ni se puede comprarse con los desplazamientos ocurridos en los años noventa.
La movilidad irregularizada de las personas migrantes tiene que ver con lo que ocurre al interior de sus propios países: si mejoran las condiciones económicas, digamos que las personas reflexionan de manera más profunda el hecho de moverse o no moverse.
Quiero decir con esto que la variable del clima no es una variable única que sea considerada, sino múltiples y complejas.
En Chile existe el incentivo con trabajo temporal en labores agrícolas en verano, hecho que también se integra a este panorama…
– De partida diría que los empresarios no pueden generar incentivos de migración “irregularizada”. Si me permite ahondar en este punto es que, cuando las personas no tienen papeles y trabajan en condiciones de irregularidad pueden caer en contextos de explotación.
En ese caso, ya no se puede hablar de un inmigrante irregular que no está cotizando, sino que estamos frente a uno de los delitos más graves que es la Trata de Personas con Fines de Explotación Laboral.
Este último está considerado incluso como un delito de lesa humanidad por su alta gravedad en Derecho Internacional.
¿A qué se refiere que migrantes trabajen bajo Trata de Personas?
– Si es que hubiere empresarios que aprovechándose de estas circunstancias tan precarias de las personas que se están desplazando, generan incentivos para que vengan a trabajar de manera irregular eso posiblemente abre la puerta de posibles sanciones tanto penales como administrativas.
Invito de manera muy categórica a que eso no ocurra, porque genera escenarios propicios para la explotación de personas que ya vienen en condiciones ya bastante desfavorables.
Aunque no está ligado al trabajo, ¿las olas de migración traen dificultades respecto específicamente de niños y niñas que vienen con los adultos, parientes o padres?
– El problema de la escolarización de los niños migrantes no solo lo tiene la Macro Zona Norte, sino que lo arrastramos en el contexto nacional; yo recuerdo que hacia 2016 se advertía que había una dificultad importante para dar matrícula a niños y niñas.
A mí me parece que ese tema debe ser atendido y, además, debiera ser reflexionado más allá de las nacionalidades e incluso en situación de desplazamiento forzado a ellos los ampara el Derecho Internacional y la Convención Internacional de los derechos de los Niños y los Estados tienen el deber de garantizarles un cupo en la educación.
En el fondo, Chile tiene un problema con las infancias y eso incluye a las infancias migrantes por supuesto y lamentablemente no es una situación nueva que comenzó hace dos años cuando ocurrieron los peaks migratorios: Con la llegada de migrantes de Venezuela esto aumento, pero hablamos de un fenómeno que viene ya desde hace tiempo y creciendo.
Es el Estado de Chile el que tiene que hacer cargo de velar porque no ocurra este drama porque es su deber proveer de la educación