- La popular figura argentina que alcanzó la fama por sus rituales de sanación enfrenta un declive tras ser expulsada por la Iglesia Católica y acusada de estafa por un exproductor.
Leda Bergonzi, conocida en Argentina como la ‘Sanadora de Rosario’, alcanzó un pico de popularidad a fines de 2023, cuando miles de personas hacían largas filas para participar en sus rituales de sanación. Durante los primeros meses de 2024, incluso realizó visitas a Chile, donde continuó atrayendo a multitudes. En ese entonces, se aseguraba que contaba con seguidores de renombre, entre ellos, la madre de Lionel Messi, y gozaba de un vínculo estrecho con la Iglesia de Rosario, lo que le permitía realizar sus encuentros en parroquias y templos.
Sin embargo, según el diario La Nación de Argentina, su fama comenzó a desmoronarse en agosto de este año, cuando la Iglesia Católica decidió expulsarla, retirándole su respaldo. A esta situación se sumó una denuncia por estafa presentada por un exproductor, lo que ha complicado aún más su situación personal y profesional.
Expulsión de la Iglesia y la ruptura con la fe
El 12 de agosto, el Arzobispado de Rosario hizo pública su decisión de desvincularse de Bergonzi, argumentando que había dejado de seguir el camino de la fe para centrarse en ella misma como una figura famosa. “Significativos elementos que necesitan ser purificados para que resplandezca la obra de Dios”, señaló la Iglesia en un comunicado, justificando así la expulsión de la sanadora.
Por su parte, Bergonzi reaccionó públicamente al comunicado, afirmando que la expulsión no se debió a una desviación de su fe, sino a lo que ella denominó una “purificación de carismas”. Aseguró que continuaría con sus rituales, aunque fuera de la Diócesis de Rosario, dejando en claro que sus prácticas espirituales seguirían en pie, pese a la pérdida del apoyo eclesiástico.
Denuncia por estafa y disputa con su exproductor
Paralelamente a su distanciamiento de la Iglesia, Leda Bergonzi enfrenta una grave denuncia por estafa interpuesta por Alberto Castillejo, un exproductor con quien había firmado un contrato para la realización de una serie de conciertos en varias ciudades de Argentina. Según la denuncia, Bergonzi habría cobrado hasta 2 millones de pesos argentinos por concierto, pese a que los eventos no lograron atraer al público esperado, lo que llevó a pérdidas económicas para el productor.
Castillejo también afirmó que la ‘Sanadora de Rosario’ organizó otros eventos sin su conocimiento, quedándose con los ingresos y sin rendir cuentas sobre los fondos recolectados a través de su fundación Soplo de Dios Viviente. Esta fundación, que se había presentado como un vehículo para sus actividades de sanación, ahora es objeto de sospechas sobre la gestión de los recursos obtenidos.
En su defensa, Bergonzi declaró a medios argentinos que los trámites para consolidar la fundación nunca se completaron debido al “revuelo y desconfianza” generados por las acusaciones en su contra. Además, aseguró que los encuentros espirituales se financiaban en gran medida con su propio dinero y con el apoyo de su comunidad de seguidores, restando importancia a las acusaciones de malversación de fondos.
Una carrera musical fallida
El conflicto con Castillejo también reveló otra faceta desconocida de la vida de Leda Bergonzi: su deseo de iniciar una carrera como cantante de música cristiana. Según el exproductor, fue en el marco de estos conciertos musicales que se originó su disputa, ya que los resultados no cumplieron con las expectativas y generaron importantes pérdidas económicas. El intento de Bergonzi de combinar su imagen de sanadora con una faceta artística parece haber contribuido a la aceleración de su declive.
El futuro incierto de la ‘Sanadora de Rosario’
A pesar de los numerosos contratiempos que enfrenta, Leda Bergonzi se mantiene desafiante. En recientes declaraciones, ha afirmado que continuará con su labor de sanación, incluso si debe hacerlo fuera del amparo de la Iglesia Católica y en nuevas diócesis que la inviten. Sin embargo, la pérdida de su conexión con la Iglesia de Rosario, sumada a las denuncias por estafa y la creciente desconfianza pública, ha puesto en duda la viabilidad de su futuro como figura espiritual en Argentina.
Por ahora, las investigaciones en su contra continúan y su popularidad ha disminuido considerablemente en comparación con los días en los que miles de personas acudían a sus rituales. La comunidad que alguna vez la respaldó comienza a mostrar fisuras, y el camino de Bergonzi como la ‘Sanadora de Rosario’ parece cada vez más incierto.