- Alberto Soto Valenzuela afirmó que el decomiso, considerado el mayor realizado por Carabineros en 25 años, evidencia la necesidad de una estrategia coordinada entre instituciones para enfrentar el narcotráfico en la macrozona norte.
El comisionado presidencial para la Macrozona Norte, Alberto Soto Valenzuela, destacó la incautación de cinco toneladas de droga en la Región de Antofagasta, procedimiento que calificó como la mayor operación de este tipo realizada por Carabineros en los últimos 25 años y que, a su juicio, confirma la magnitud del desafío que enfrenta el Estado en materia de seguridad fronteriza.
A través de sus redes sociales, la autoridad sostuvo que esta droga ingresó por la extensa frontera norte del país, un territorio marcado por su amplitud, complejidad geográfica y condiciones inhóspitas, factores que han sido aprovechados por organizaciones criminales para intentar vulnerar los controles del Estado.
“Cinco toneladas de droga incautadas en Antofagasta, la mayor incautación hecha por Carabineros en 25 años en esta semana que termina. Esta droga entró por nuestra enorme frontera norte, frontera que hoy estamos empeñados en proteger”, señaló Soto Valenzuela, al subrayar que el combate al narcotráfico requiere una acción sostenida, planificada y coordinada entre diversas instituciones.
El comisionado enfatizó que no existe una respuesta efectiva frente a este fenómeno si no se trabaja de manera integrada entre organismos del Estado, con una estrategia clara y con capacidad de anticipación. En esa línea, planteó que la coordinación intraagencial es clave para enfrentar a las bandas que utilizan pasos no habilitados, rutas clandestinas y zonas de difícil acceso para ingresar droga al territorio nacional.
“No hay forma de hacerlo si no lo hacemos coordinados, intraagenciales y con una estrategia clara de cómo explotar inteligentemente la enormidad y lo inhóspito del terreno para llevar a los traficantes a tragar del Estado y capturarlos cuando es oportuno, cuando ganemos el máximo”, expresó.
Sus palabras apuntan a una de las principales preocupaciones de la Macrozona Norte: la fragilidad de la frontera frente al avance del crimen organizado, especialmente en regiones como Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, donde la presión migratoria irregular, el contrabando y el tráfico de drogas han obligado a reforzar los mecanismos de control, vigilancia e inteligencia territorial.
En ese contexto, Soto Valenzuela reconoció que la vulnerabilidad fronteriza es una realidad compleja para quienes habitan el norte del país, pero afirmó que el Estado de Chile está decidido a enfrentarla con mayor presencia, coordinación y despliegue operativo.
“La fragilidad de nuestra frontera es una realidad compleja por la que todos los habitantes de esta tierra debemos vivir. Sin embargo, es una realidad que el Estado de Chile está hoy decidido a enfrentar y a cambiar. Que todos lo sepan, estamos fortaleciendo nuestra frontera, estamos construyendo un enorme escudo para la protección de todos los chilenos”, sostuvo.
La autoridad también hizo un reconocimiento al trabajo de las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad, así como de los funcionarios civiles que cumplen labores permanentes en los complejos fronterizos. En particular, mencionó al Ejército, Fuerza Aérea, Armada, Carabineros, Policía de Investigaciones, Unidad de Paso Fronterizo, Aduanas y el Servicio Agrícola y Ganadero, instituciones que forman parte del esfuerzo operativo para resguardar los límites del país.
“Debo destacar el compromiso de los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad, el Ejército, Fuerza Aérea, Armada, Carabineros y Policía de Investigaciones, así como de quienes operan 24/7 en los complejos fronterizos, incluyendo la Unidad de Paso Fronterizo, Aduanas y el SAG. Su trabajo coordinado, a veces en condiciones difíciles, refleja vocación de servicio, vocación que está contribuyendo a proteger y aumentar la seguridad de todos los chilenos”, agregó.
El decomiso de cinco toneladas de droga en Antofagasta instala nuevamente el debate sobre la capacidad del país para controlar una frontera extensa, dispersa y altamente exigente desde el punto de vista operativo. También refuerza la necesidad de consolidar una estrategia permanente que combine presencia en terreno, inteligencia policial, cooperación interinstitucional y tecnología aplicada al control fronterizo.
Desde la mirada del comisionado presidencial, el procedimiento no solo representa un golpe relevante contra el narcotráfico, sino también una señal política y operativa de que la seguridad en la frontera norte se ha convertido en una prioridad para el Estado.
La incautación marca un punto de inflexión en el combate contra las redes criminales que buscan utilizar el territorio nortino como ruta de ingreso y distribución de sustancias ilícitas. En una zona donde las comunidades conviven a diario con los efectos de la inseguridad, el contrabando y el crimen organizado, el desafío es transformar los grandes operativos en una política sostenida, capaz de cerrar espacios al delito y devolver mayor tranquilidad a quienes viven en la frontera y en las ciudades del norte de Chile.